Opinión

A quien le importa

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

El Primero de Mayo fue como se esperaba. Un día en que la clase trabajadora marchó y se manifestó de igual forma, cómo lo han hecho en otros años. Expresaron su descontento o aprobación con el gobierno. No obstante si se observó una diferencia, se dieron dos concentraciones en lugares diferentes y con espectáculos marcadamente distintos.

El gobierno y su máximo representante el Presidente Correa, reunió a sus partidarios, entre los que se encontraba una agrupación nueva de trabajadores, la burocracia y militantes de Alianza País, traídos de diferentes provincias. Se concentraron en la Plaza de Santo Domingo. Mientras las Centrales que representan al resto de trabajadores lo hicieron en diferentes arterías de la Capital.

Se trató de medir fuerzas desde el punto de vista de quien pone más gente en las calles y plazas de Quito. Por razones por todos conocidas, existe un temor reverencial hacía las manifestaciones que se dan en la Capital, de ahí que el Presidente consideró que era necesario su presencia en la convocada por su movimiento, y que debía dirigirse a los reunidos desde una tarima previamente construida para dicho fin, al margen de los espectáculos programados.

Hasta el día de hoy se sigue discutiendo cuanta persona participaron. El Presidente sostiene que la convocada por su movimiento y que aglutino a los partidarios y a la burocracia tuvo una concurrencia de 60 mil personas, por lo cual la Plaza de Santo Domingo se vacío y se volvió a llenar por seis ocasiones. “Le dimos seis a uno, en una jornada histórica, manifestó en la sabatina”.

Los de la oposición y los dirigentes de las agrupaciones no afines al gobierno, dicen que en las calles de la Capital había más de 100 mil personas que marcharon haciendo conocer su descontento principalmente por las últimas medidas que se plasmaron en el nuevo Código para la Justicia Laboral.

Lo único cierto en este tema de la cacareada marcha es que al común de los ecuatorianos le importa un rábano cuanta gente se congrego por un lado u el otro.

La preocupación de el pueblo llano esta centrada más en la parte económica y en los graves efectos que están causando las lluvias y los oleajes en las diferentes provincias del país.

Si se quisiera establecer cuantas personas asistieron a las convocatorias del Primero de Mayo, hay formas matemáticas de hacerlo, lo que con seguridad a nadie le interesaría. Pero parece que lo importante para el gobierno es medir su popularidad y el convertir en una verdad aquello de somos más, muchísimo más.

Se terminaran olvidando de quien puso mas gente. Si fueron por su voluntad o obligados. Si se les pago y se entrego refrigerio. Si eran de otras provincias o solo de la Capital. Lo que importa es como se para la olla, el resto es cuento

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