Opinión

A propósito del oleaje

Juan Javier Campoverde

jj_campoverde@hotmail.com

@JuanCalambre

Desde que era niño aprendí a nadar. Aun así, uno crece y aprende cosas nuevas que generalmente no se enseñan. Lecciones dadas por algún tío, un padrino, o cualquier otro personaje a lo largo de la vida. Cuando hay olas, no basta saber nadar, hay que saber nadar en el mar. A continuación, algunas cosas que he aprendido con los años:

  • Arrastra los pies por posibles animales.
  • Nunca permitas que el nivel de agua sobrepase el pecho.
  • Si te encuentras atrapado más allá del nivel del pecho, no tocas piso, y no puedes salir; ten presente que cualquier forma de salir tomará tiempo y paciencia.
  • La desesperación aumenta el cansancio; se debe evitarlo con calma, de lo contrario la fatiga te llevará al fondo.
    Para salir, nunca nades directamente hacia la orilla, y tampoco lo hagas entre olas.
  • Se debe buscar la orilla en forma sesgada, nadando hacia un lado.
  • No se debe nadar en la calma, sino con la ola: debajo de ella o en la espuma, y siempre diagonal hacia la playa.
    La ola se ataca de lado, casi paralelo a la costa, si te revuelca no importa: cada vez te reincorporarás más cerca de la orilla nadando hacia un costado.
  • Cuando pase la ola, descansa mientras esperas la siguiente para volver a nadar; tomará tiempo pero eventualmente saldrás.
  • Y, si eres de los que saben nadar y nadas muy adentro, nunca lo hagas solo; ten siempre una pareja aunque sea en la playa.

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