Opinión

Lluvia del viejo bosque…

Ana Clara Amábile

Desde Buenos Aires-Aires-Argentina para La Nación de Guayaquil-Ecuador

 

“Lluvia del viejo bosque
devuélveme el aroma y las
espadas que caían del cielo”
Pablo Neruda

Otoño cruel y dulzón,
la diosa de plata asoma en el callejón
iluminándolo todo.

Su aroma a jazmines mustios
abraza las siluetas
de los caminantes apurados.

Ya partió a otros sitios de ensueño
el amor que me arropaba,
dejó su vestido azul, con perfume a desazón,
colgado de la ventana entreabierta.

Miro al cielo esquivando proyectiles
con parpadeos nerviosos.

Caen lágrimas como agujas asesinas
sobre mi frente,
el cuerpo se detiene,
se congelan las manos,
quieta mi sombra
reclama una caricia más.

La noche negra abre la boca desdentada
con una perla única que ríe,
su aliento a podrido
me va apretando y se adueña
de la cuadra, la casa, la alcoba, la cama.