Opinión

ECUADOR, PAÍS DE EXTREMOS

Ab. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil

Indudablemente nuestro país se caracteriza por sus extremos. Tiene encantos al igual que desencantos. Gozamos de una naturaleza envidiable ya que disponemos de una diversidad de climas producto de regiones como: costa, sierra, oriente e insular (Galápagos).

La diversidad no solamente debemos verla desde el punto de la naturaleza, sus habitantes tienen marcadas diferencias a pesar de lo reducido del territorio ecuatoriano. Así es muy notorio observar que las costumbres están marcadas: en modismo, alimentación, vestimenta e incluso en la formar de andar.

Lo anterior, ha llevado como consecuencia que desde que se instauró la República no se ha logrado mantener un derrotero que permita un desarrollo sostenible a pesar de las bonanzas que se han tenido en diferentes épocas. El cacao tuvo su esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX; posteriormente el banano y el petróleo contribuyen a la económica del país con el aporte que da una muy fuerte migración y, a partir de la última década la droga que tomo mucho auge en la llamada “década ganada”.

Desde que se adoptó como medio de pago al dólar, se entró en una etapa de cierta estabilidad económica, dejamos de tener moneda propia. El dólar desató una vorágine de corrupción y fue el caldo de cultivo con el que germinó el tráfico de drogas y el establecimiento de los carteles en su gran mayoría importados desde México y Colombia.

Muchas personas opinan que el Ecuador se ha convertido en un país invivible al estar atravesando momentos donde el crimen organizado, la delincuencia común, el tráfico de drogas y la corrupción, están imperando en varias zonas del territorio. Aquella paz de la que se gozaba donde éramos comparados con países como Suiza, Dinamarca, etc. fue alterada por un Seudosocialismo llamado Revolución Ciudadana, que trastocó el bienestar del ecuatoriano introduciéndole el germen de la corrupción y la ambición por el dinero fácil.

Desde el punto de vista político, la asamblea es una la olla de grillos y sabandijas, y la incapacidad intelectual y ninguna moral del Poder Judicial han contribuido a que el concepto de invivible se acentúe, y a que fomente el desempleo y la migración.

Hoy estamos en el peor de los extremos. Pero un gobierno de gente joven busca encontrar la solución a la problemática. Su falta de experiencia es un factor que puede influir negativamente en dicho propósito. La ambición por retomar los controles del país por parte de la corrupción tiene un duro oponente desde la Fiscalía General y de una mínima porción desde el Legislativo que lucha por la fuerte mayoría que defiende a ultranza a su lideres prófugos, intelectuales de la corrupción y el saqueo del país.

A pesar de todos sus extremos Ecuador tiene la ventaja de poseer un gran tesoro que hay que explotar y cultivar, su gente. El ecuatoriano es por naturaleza un hombre bueno y de sanas intenciones y creencias.