Opinión

El problema suscitado con México tiene dos aristas.

COLABORACIÓN  DEL ABG. XAVIER FLORES MARÍN/QUITO.

 

 Toda acción tiene una reacción. Si bien las Convenciones y Tratados internacionales prohíben el ingreso a las embajadas diplomáticas sin permiso expreso de sus representantes, por considerarlas territorio extranjero, también es cierto que dichos documentos internacionales prohíben la concesión de asilo a personas sentenciadas por delitos comunes y prohíben también la injerencia de un gobierno extranjero en los asuntos internos de otro país.

México había estado dando muestras de una fuerte animaversión hacia Ecuador, concediendo asilo y refugio a personas sentenciadas o procesadas por la justicia ecuatoriana. Y si esto fuera poco, está campaña contra Ecuador se convirtió en un ataque personal del presidente mexicano hacia nuestro país, criticando nuestros procesos electorales y hacia nuestro presidente tildándolo de facho.

Estas acciones de López Obrador han sido repudiadas por muchos sectores de la sociedad mexicana. Entonces habría que ver quién comenzó la agresión. Es hora que las actitudes de ciertos gobernantes sean coherentes con las disposiciones contenidas en los documentos internacionales, para evitar reacciones que aunque también son violatorias, obedecen a la defensa de nuestra soberanía y dignidad que está por encima de cualquier otra consideración.