Opinión

Momento oportuno para recomenzar una vida más consciente.

Por: Lucy Angélica García/ Portoviejo.

lucygarciachica@hotmail.com

 

Cada que despertamos a un nuevo día, en realidad deberíamos dar gracias porque es como volver a nacer y tener la oportunidad de transformarnos y ser una mejor versión de nosotros mismos.

Estos últimos meses ha sido un tiempo de cambios importantes en mi vida, he tenido que renovar fuerzas para desapegarme de seres queridos y dejar en libertad a quienes necesitaban crear su propio espacio. No es fácil descolgar los viejos cuadros de la pared y abrir las cajas de añejos recuerdos para hacer limpieza de cosas del pasado que deben yacer entre las cenizas que se llevará el viento. No es fácil escoger qué se queda aún o qué irremediablemente debe ser retirado de entre aquellas cosas que aún tienen una posibilidad de rescate desde mi manera de concebir las herramientas que forjaron mi riqueza interior, porque indudablemente si hay pequeños y grandes detalles que nos han acompañado a través del tiempo en nuestro aprendizaje para evolucionar a un mayor nivel y estado de conciencia emocional y espiritual.

La vida de todo ser humano es valiosa, por ello nunca debemos expresarnos despectivamente con palabras de vejaciones respecto de los demás. En el transcurso de la vida hemos ido aprendiendo de todas las experiencias que, aunque no hayan sido todas maravillosas, de alguna manera han contribuido a hacer de nosotros personas más conscientes por el contexto y aprendizaje de esas experiencias.

En este tiempo de introspección al iniciar un nuevo año y hacer una evaluación de nuestra existencia es muy enriquecedor recordar la lectura de un extraordinario libro que quisiera recomendar leer. «Cuatro mil semanas: Gestión del tiempo para mortales» por Oliver Burkeman.

La lectura de este libro nos recuerda que, si eres suficientemente afortunado como para vivir 80 años, tendrás en tu vida un total de cuatro mil semanas. La duración de tu vida es terriblemente corta cuando enfrentas la finitud de tus días. Pero la realidad de lo finita que es tu vida también puede inspirarte a hacer cambios hoy mismo en vez de esperar hasta mañana.

El comienzo de un nuevo año es un momento oportuno para tomar diferentes clases de resoluciones que expresen tus verdaderos valores y tus prioridades.

  1. Elige actuar en vez de dudar

Muchos estamos esperando el momento correcto para comenzar. Pensamos que necesitamos más conocimientos, más tiempo o más recursos. Evitamos actuar porque pensamos que llegaremos a un punto en el que sabremos exactamente qué es lo que estamos haciendo. Pero ese momento nunca llegará. Y la mayoría de las oportunidades no regresan. «Rechazamos la idea de que esto es todo: que esta vida, con todos sus defectos y sus ineludibles vulnerabilidades, su extrema brevedad y nuestra limitada influencia sobre cómo se desarrolla, es la única en la que tendremos una oportunidad», escribió Burkeman. Entonces debemos esforzarnos por actuar incluso cuando el momento no sea exactamente el perfecto para comenzar.

  1. Buscar conexión por encima de la independencia

Muchas personas buscan realizarse a través de logros que les permitan controlar sus propios cronogramas. Pero a menudo los aspectos más significativos de la vida se encuentran cuando das prioridad a la conexión por encima de la independencia. Y los objetivos más satisfactorios por lo general son aquellos que implican ayudar o trabajar con otros. Burkeman escribió: «…da miedo afrontar la verdad de que casi todo lo que vale la pena hacer, desde el matrimonio y la paternidad, los negocios o la política, depende de la cooperación con los demás y, por lo tanto, de exponerte a las incertidumbres emocionales de las relaciones». La calidad de vida está determinada en gran medida por la calidad de tus relaciones. En cada área de tu vida que puedas, busca la conexión y el compromiso con el bienestar de los demás. En otras palabras, es importante rodearnos de personas positivas que nos ayuden a crecer.

  1. Crea un cronograma que refleje tus valores

Con demasiada frecuencia las personas no dedican tiempo a las metas y a las personas que más les importan porque temen hacer las concesiones necesarias que deben efectuar con su tiempo. «Cada decisión de utilizar una porción de tiempo en cualquier cosa representa el sacrificio de todas las otras formas en las que podrías haber empleado ese tiempo, pero no lo hiciste, y hacer ese sacrificio voluntariamente es tomar una postura, sin reservas, sobre lo que más te importa». Es cierto que nunca tendrás tiempo para hacer todo lo que quieres hacer, pero tienes tiempo para hacer las pocas cosas cruciales que cuentan.

  1. Practica la gratitud

Cuando observas el tiempo que te han dado a través de los lentes de la gratitud, cuatro mil semanas comienzan a verse más como un regalo inmerecido que como demasiado poco tiempo. Burkeman escribió con astucia: «O para decirlo de otro modo, ¿por qué tratar cuatro mil semanas como un número muy pequeño, porque es algo ínfimo comparado con lo infinito, y en cambio tratarlo como un gran número, porque son muchas semanas más que si nunca hubieras nacido? Sin dudas sólo alguien que no logró reconocer qué increíble es en primer lugar que todo sea o exista, podría tomar su propia existencia como algo obvio, como si se tratara de algo que tenemos todo el derecho de haberlo recibido, y que nunca nos lo quiten. Tal vez no se trata de que te hayan engañado y no te dieran una cantidad ilimitada de tiempo; tal vez es casi un milagro incomprensible que te hayan otorgado alguna cantidad de tiempo».

  1. Acepta que el futuro nunca te brindará la tranquilidad que buscas

No puedes saber ni controlar lo que te deparará el futuro. En tiempos de guerra como en Israel, muchas personas luchan con la dolorosa incertidumbre de lo que les deparará el mañana. Es un desafío aceptar que no se puede controlar el futuro, sin importar cuánto lo planifiques ni cuánto lo intentes. «Pasamos nuestros días preocupándonos porque no podemos controlar lo que nos depara el futuro. Sin embargo, la mayoría admitiríamos que llegamos a dondequiera que estemos en nuestras vidas sin haber ejercido demasiado control sobre ello. Lo que más valoras de tu vida siempre se remonta a algún revoltijo de sucesos fortuitos que no podrías haber planificado y que ciertamente no puedes alterar retrospectivamente». Sólo Dios sabe lo que traerá el mañana. Acepta lo que no puedes controlar. Apenas dejes de resistirte a la incertidumbre del mañana, podrás concentrarte en hacer lo que puedas para ayudar hoy.

  1. Cambia el enfoque de tus problemas

 La vida no se trata de no tener problemas. Esa es una meta imposible que en verdad no quisieras alcanzar. Los problemas (es decir, desafíos) implican que estás vivo y que Dios cree en ti lo suficiente como para darte desafíos que te ayuden a crecer.

Burkeman escribió: «Una vez que cedes al objetivo inalcanzable de erradicar todos tus problemas, se vuelve posible desarrollar una valoración por el hecho de que la vida es sólo un proceso de enfrentar problema tras problema, dándole a cada uno el tiempo que requiere. En otras palabras: «que la presencia de los problemas en tu vida no es un impedimento para una existencia significativa, sino que es la sustancia misma para que puedas tener esa vida». Que el nuevo año te traiga paz e inspiración para crear resoluciones que se alineen con tus valores más profundos.