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El Plan de Manejo Integrado de Plagas: La propuesta de Fundación La Iguana ante la propagación descontrolada de las plagas en el arbolado urbano

Aproximadamente un mes antes de la declaratoria de emergencia impuesta por la expansión de las plagas de cochinilla algodonosa y el pulgón en el arbolado urbano de Guayaquil, Daule y Samborondón, Fundación La Iguana propusó un plan en contra de la propagación, que en ese entonces ya daba indicios de convertirse en el desastre en el que la urbe está sumida ahora. 

A pesar de que la cochinilla algodonosa y el pulgón suelen surgir de manera natural en las condiciones de temperatura dictadas por el final del invierno, la irregularidad climática y el cuidado no adecuado de las áreas verdes en la urbe ha sentado las bases para que estas plagas se expandan hasta el punto de amenazar con marchitar a miles de árboles si no se encuentra una verdadera solución al problema.

Niebla en épocas donde no debería darse este fenómeno.

El Plan de Manejo Integrado de Plagas, o por sus siglas «MIP», va más allá de solo controlar, puesto que también tiene un enfoque en prevenir que una plaga de semejante magnitud como la que está afligiendo actualmente al arbolado urbano vuelva a suceder.

La base del plan consiste en proponer biodiversidad por medio de la siembra de diferentes especies de árboles en las áreas verdes y parterres, sumado al aumento de flora nativa en estas mismas zonas. «Lo principal es tener un ambiente biodiverso, en el que si existe una plaga característica de un árbol, esta no pueda matar a toda la población, sino que afecte a uno y permita identificarlo para posteriormente controlarlo», afirma Diego Chiriguaya, ingeniero agrónomo con estudios en EARTH University que forma parte del equipo de la fundación, resaltando el incremento de la resistencia hacía este tipo de plagas que la elevada biodiversidad dentro del conjunto de árboles trae consigo.

Asimismo, la inclusión de plantas nativas atraería a una mayor cantidad de insectos polinizadores, quienes constituirían un gran apoyo para los árboles perjudicados y serían un elemento beneficioso en lo que respecta al restablecimiento de su salud.

Por otro lado, la importancia de seguir la dominancia apical al momento de podar los árboles de la urbe también representa un paso de gran importancia en el MIP.  «Las plantas tienen poseen una dominancia apical, que consiste en que el brote más grande domina y hace que los otros no crezcan tanto. Si cortas la dominancia apical, de cada rama comienzan a salir dos o tres brotes nuevos. Esto hace que la copa se ponga más densa. Al hacer que la copa sea más densa estás generando que ahí  haya un calor y humedad más elevados. Estas condiciones también son propicias para el desarrollo de la plaga», menciona Diego.

La dominancia apical demostrada.

Diego y Andrea Fiallos, presidenta de la fundación, describieron el orden de prioridad que debe existir en lo referente a la utilización de controles biológicos, mecánicos, orgánicos y químicos. La toxicidad característica de la amplia mayoría de productos químicos lo sitúa como último recurso por el potencial riesgo que pueden generar ante la preservación del árbol y su fauna, sólo reservado cuando se hayan agotado las demás alternativas.

No obstante, las fumigaciones y el uso de agro tóxicos han constituido la mayor parte de la estrategia inicial del cabildo, la cuál ha sido muy criticada, tanto por especialistas de diferentes universidad del país, como activistas, animales y ambientales, que exclaman que esta decisión perjudicó a los árboles y su fauna, y no debió haber sido ejecutada cuando habían otras opciones menos invasivas, aludiendo a la prioridad estipulada anteriormente por Diego.

En lo referente a controles biológicos, los cuáles deben ser el primer medio de contención debido a su base natural, Andrea afirma que los insectos depredadores son pieza fundamental para la defensa ante esta la propagación. «Estas plagas tienen sus depredadores naturales, por ejemplo la cochinilla tiene como depredador natural a la mariquita. Con el uso excesivo de agroquímicos ha disminuido la población de mariquitas y, al hacer que la población de depredadores de la cochinilla bajen, pues esta va a seguir creciendo porque no hay insectos naturales que pueda depredar», acota Diego, resaltando el daño colateral que ha causado el tratamiento químico que se le ha dado al arbolado urbano, pero afirmando que aún son recursos eficaces en la lucha contra la cochinilla algodonosa y el pulgón.

La mariquita, depredadora natural de la cochinilla.

 

Los controles mecánicos se sitúan como la siguiente alternativa, la cuál consiste en utilizar nuestras propias manos con trapos para limpiar el árbol y liberarlo de los insectos y hongos que representan la plaga, siempre que la zona donde se desarrolle el trabajo sea relativamente pequeña. A esto se le puede sumar el control orgánico, que se compone del uso de productos que, como su nombre lo dice, tienen origen orgánico.

La implementación de estas estrategias y prácticas dentro del arbolado urbano de Guayaquil lo dotará de una mejorada respuesta defensiva ante las plagas de este tipo, y le otorgará a los árboles mejores condiciones para que se fortalezcan.

Preocupación por el manejo de áreas verdes y dificultades para ser tomados en cuenta

«Ellos siguen sin escuchar la voz de personas y organismos que vienen muchos años estudiando, trabajando y sobre todo golpeando la puerta todos los días para que nos incluyan en la agenda de la ciudad», destaca Andrea, aludiendo al hecho de que no han logrado tener una apertura significativa con municipios y el gobierno central para que sus propuestas sean abordadas, a pesar de tener un equipo constituido por profesionales totalmente capacitados y propuestas respaldadas por estudios.

«Lo que ha pasado es que el MIP se ha obviado y nunca se ha hecho. Siempre se ha tratado con químicos, directamente al último paso que es el que debe utilizarse sólo como último recurso. Ya no podemos diversificar los árboles porque ya están sembrados pero sí podemos hacer podas correctas para bajar la incidencia, luego se pueden liberar depredadores benéficos y tras la bajada de la incidencia podemos hacer alguna aplicación, si no funcionan productos orgánicos, y si no, pues la aplicación de los químicos específicos para la aplicación de las dos plagas», comenta Diego.

Para Andrea, estamos en un momento donde es necesario que la sociedad civil comience a actuar en beneficio de los árboles de su ciudad y que las demás organizaciones eduquen a la ciudadanía y los motiven para involucrarse en la lucha medioambiental. «Nosotros lo hemos hecho pero no podemos seguir siendo los únicos, no podemos estar solos para siempre», adiciona Andrea.

De igual manera, Diego destaca que no hay que pensar en erradicar totalmente a la cochinilla y el pulgón, pues son elementos que aportan al equilibrio natural, el cuál se ha visto desestabilizado por actividades humanas. Finalmente, Andrea concluye con la siguiente frase: «La cochinilla y todas estas plagas no son nuestros enemigos. Nuestros enemigos son los malos gobiernos y los corruptos que están sentados ahí».

Por medio de la cuenta de Instagram de Fundación La Iguana (@fundacionlaiguana) pueden enterarse de talleres o eventos relacionados al activismo por la reforestación urbana e involucrarse en la lucha para convertir a Guayaquil en una mejor ciudad.

 

 

Redacción: Daniel Tristancho / Guayaquil