Opinión

Provincia de Guayaquil, anhela a ser Federal

Dr. Jorge Pino Vernaza/ Guayaquil.

 

 

 

 

 

En 1827 estando la Provincia de Guayas sometida a la Gran Colombia, el Municipio de Guayaquil le envía un manifiesto y reglamento, el 16 de abril, diciendo que su sistema de gobierno era federal. Y en 25 de julio, el acta de la Municipalidad de Guayaquil dice: “Que habiendo sido siempre nuestra voluntad al constituirnos por nosotros mismos, y unirnos a los demás departamentos, que también lo desean ardientemente, hemos tenido a bien y necesario declararnos como desde luego nos declaramos, por la forma de gobierno Federal.  

Y en la Carta de Bolívar a Flores, el 9 de noviembre de 1830en que le dice: “advertiré a usted que Rocafuerte ha debido partir para ese país y que este hombre lleva las ideas más siniestras contra usted y contra todos mis amigos. Es capaz de todo y tiene los medios para ello. Es tan ideático que se ha hecho furioso enemigo mío por los mismos delitos que usted ha cometido. Haberle hecho guerra a La Mar y no ser de Guayaquil… Es el Federalista más rabioso que se conoce en el mundo, anti militar encarnizado y algo mató. Si ese caballero pone los pies en Guayaquil tendrá usted mucho que sufrir y lo demás, Dios lo sabe. Vendrá la Mar, Olmedo lo idolatra y lo ama más que a él… 

En la Revolución del 6 de marzo de 1845, promovida por Rocafuerte desde Lima, liderada en Guayaquil por Olmedo con el apoyo de Roca y Noboa, se da fin al militarismo extranjero, dando nacimiento al verdadero Ecuador, ahora sí libre e independiente de españoles y de militares colombo venezolanos, con la intención de fundar un sistema de gobierno Federal para el Ecuador. 

En 1847 fallecieron ambos guayaquileños, Olmedo y Rocafuerte, a quienes rindo homenaje, con el aporte de mi obra, con el fin de unir a los todos los ecuatorianos, como se unieron las 13 colonias que eran diferentes cuando se independizó EEUU en 1776, con su Constitución Federal de 1787, que fue la primera en el mundo en adoptar ese sistema de descentralización política, dando a cada unidad territorial, todas las competencias, reteniendo el Estado Central únicamente lo relacionado a seguridad con FFAA, relaciones exteriores con Diplomacia, una sola moneda y comercio exterior.  

La única manera jurídico-política de terminar con el referido discrimen unitario centralista, se resuelve cambiando la organización política por la que el Estado unitario ecuatoriano se vuelva Federal, mediante descentralización política, asignando al Gobierno Central un cúmulo de competencias básicas para mantener la unidad nacional en medio de la diversidad regional y dejar el resto de las competencias no asignadas a los gobiernos locales. 

Los artículos 243 y siguientes de la Constitución establecen que pueden formarse regiones, agrupando provincias o cantones contiguos, con la finalidad de mejorar sus competencias, y favorecer a un proceso de integración. Entonces, el pueblo soberano tendrá capacidad de solicitar mediante Consulta Popular la creación de que esa mancomunidad regional, se convierta en Federal. 

¡¡Debe morir el Centralismo, para que la Patria viva!!