Miércoles, 19 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión

14 enero, 2018

Por qué vale la pena visitar Santo Domingo, la capital de República Dominicana

Aunque muchos turistas van directo a las playas del norte, vale la pena una visita a la primera ciudad del Nuevo Mundo de la época de Colón

Poco aprovechada por los turistas que solo viajan en busca de playas, la capital de República Dominicana fue la primera ciudad que se fundó en América y conserva una serie de lugares históricos pioneros para el continente, pero sus calles no se sienten como un museo. Al contrario: hoy Santo Domingo es un lugar vivo y efervescente, donde se conjuga bien lo pasado con lo actual. Este es un recorrido para comprobarlo.

"Esta es una ciudad viva. Escuchen: dentro de esa construcción hay un colegio", dice Kim Sánchez y apunta hacia una casona del siglo XVI. Los gritos de niños, probablemente en recreo, atraviesan los muros y llegan a la calle donde estamos, en pleno casco histórico de Santo Domingo, capital dominicana.

A Kim Sánchez, historiador y experto en esta ciudad, lo conocimos en la catedral más temprano. "Se denomina Catedral Primada de América porque fue la primera del continente", dijo. La palabra "primera" la repetiría varias veces.

Cristóbal Colón llegó a La Española (la isla donde hoy está República Dominicana) en 1492 y, seis años después, Santo Domingo fue fundada como primera ciudad de América. O sea, además de la catedral, aquí estuvo el primer hospital, la primera universidad y la primera aduana, entre muchas otras primeras cosas. Y por eso, a la urbe misma se la conoce como Ciudad Primada de América.

Sin embargo, Santo Domingo -cuyo casco histórico es Patrimonio de la Humanidad desde 1990- no se siente como un museo: las casas, edificios, monumentos, las construcciones históricas se siguen usando. "No están por estar. No son decorativas ni para mirarse", dice Sánchez. "Los edificios están vivos", agrega. También repite eso varias veces, y en cada ocasión lo acompaña con un gesto en el que abre sus brazos, como si quisiera abarcar a la Ciudad Colonial en ellos.

Al costado de la catedral está la Plaza de Colón, que solía ser sitio ceremonial de los taínos, los nativos que estaban aquí antes que los españoles. En 1895 se instaló en el centro una estatua que muestra a Cristóbal Colón apuntando al horizonte. La apreciación de este hito ha mutado con el tiempo: "La gente lo considera de mala suerte, lo llaman fukú, que significa brujería. Pasan rápido, sin mirarlo", dice Sánchez: "Cuando la gente dice que algo nunca va a pasar, utiliza la frase: "Eso pasará cuando Colón baje el dedo'".

Construcciones centenarias y adoquines en el casco histórico de la ciudad Construcciones centenarias y adoquines en el casco histórico de la ciudad. Foto: Montserrat Sánchez/El Mercurio Caminando por calles de adoquines, entre casonas bajas, Sánchez dice que, por haber sido la primera ciudad que se trazó con forma de damero, Santo Domingo sirvió de modelo para el resto de las urbes del continente.

En el afán de conservar el pasado en esta ciudad, muchas construcciones están muy bien cuidadas, como la Casa del Tapao. Pero otras permanecen como ruinas. Como el templo que los dominicos construyeron al llegar en 1509. De él, solo quedan los cimientos. "Después las consideraron ruinas y las botaron", dice Sánchez. "¡Es que el concepto de patrimonio nace después de la Segunda Guerra Mundial!".

Hace tres meses los huracanes Irma y María golpearon a varias islas caribeñas, entre ellas, República Dominicana. Pero de eso ya no hay rastro aquí, en las calles de Santo Domingo. Los esfuerzos para mostrar la recuperación del país se tradujeron en la campaña República Dominicana LIVE, que apuntó a mostrar que el país estaba vivo. Algo de lo que habla mucho Kim Sánchez, y que se ve en las calles, en las plazas que los habitantes ocupan desde que sale el sol y hasta pasada la medianoche porque, con 25 grados Celsius promedio, aquí la vida transcurre al aire libre, en los espacios públicos. Cada mañana en la Plaza de la Catedral vemos los mismos señores sentados en el mismo sitio, y en las tardes, la misma gente en los "colmados", almacenes donde venden alcohol.

Patrimonio activo Este enorme patrimonio histórico, lejos de ser estático, se mantiene activo a través de variadas propuestas culturales. "Muchas de las casas que bordean las calles por fuera se ven coloniales, pero por dentro son modernas. Y viceversa", dice Sánchez al pasar junto a una casona que aloja una renovada galería de arte.

No solo colegios y galerías de arte se alojan en los edificios del casco histórico, sino también hoteles. Como Billini, un hotel boutique cinco estrellas que antes era la casa de las monjas dominicanas del convento de Regina Angelorum, que está al costado. Construida en el siglo XVI, después se convirtió en un colegio. "De hecho, ¡yo estudié aquí!", dice Sánchez. "Al principio odié la idea de que se convirtiera en hotel, pero luego de que vi cómo lo trataron, me gustó", asegura.

En el piso de abajo mantienen antiguas columnas en exhibición del edificio original y, lo que antes eran aulas, hoy son habitaciones. Los dueños se demoraron 10 años en armarlo y lo inauguraron en 2014, combinando la arquitectura colonial española con un diseño vanguardista moderno.

La calle Las Damas es otro de los hitos de la historia de esta Ciudad Primada: tiene el título de ser la primera calle de América (fue trazada en 1502) y es el lugar en donde se labraron las primeras casas de piedra para personalidades y conquistadores.

También, se dice de ella que fue la primera pasarela. Algo que se revive con Dominicana Moda, evento anual que en 2017 se realizó en la histórica Fortaleza Ozama, uno de los monumentos culturales de la ciudad, que lleva el mismo nombre del río que la cruza, y que está en calle Las Damas.

El patrimonio cultural se ve en cada esquina El patrimonio cultural se ve en cada esquina. Foto: Shutterstock La construcción de 1502 fue establecida en la entrada de la ciudad.

Los dominicanos saben mucho de su propia historia y están orgullosos de ser los primeros de muchas cosas. Mientras caminamos hacia el Museo del Ron paramos a fotografiar una bonita casa de piedra con detalles esculpidos en el dintel de la puerta de entrada. "Esa es la Casa del Cordón, fue la primera casa de piedra de América", nos comenta un hombre que va pasando en ese momento, ofreciendo un par de datos más de este sitio.

LA NACIÓN ARGENTINA