Lunes, 18 de Junio del 2018. Guayaquil, Ecuador
Internacional
Foto: Saul Loeb /AFP

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13 junio, 2018

Trump y Kim: una cumbre amable pero llena de interrogantes

Los mandatarios aceptaron invitaciones para visitar sus respectivos países. Negociaciones continúan.

Luego del almuerzo de trabajo, Trump y Kim dieron un paseo hasta otra zona del hotel donde se mostraron muy amables.

Tras casi siete décadas de tensa enemistad, Estados Unidos y Corea del Norte abrieron este martes un nuevo capítulo en sus relaciones con una cumbre en la que sus líderes acordaron que Pionyang abandonará su programa nuclear mientras Washington le garantiza su supervivencia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, protagonizaron en Singapur, ante la atenta mirada del mundo, la primera cumbre de la historia de los dos países y consiguieron dejar atrás las tensiones del pasado para sellar un acuerdo que deja muchas interrogantes.

Los dos mandatarios, que se reunieron durante más de cuatro horas en el hotel Capella de la isla de Sentosa tras meses de tortuosas negociaciones que hacían temer por el resultado de la cita, finalmente fueron capaces de firmar una declaración en la que se comprometieron a desarrollar nuevas relaciones para “la promoción de la paz, la prosperidad y la seguridad”.

“El presidente Trump se compromete a ofrecer garantías de seguridad a la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial de Corea del Norte), y el presidente Kim Jong-un reafirmó su inquebrantable compromiso para la desnuclearización de la península de Corea”, reza la declaración conjunta.

El acuerdo, que acaba de momento con el último legado de la Guerra Fría, establece que las negociaciones entre los dos países van a continuar, pero no aporta ni detalles ni un calendario para la buscada desnuclearización de Pionyang.

Esas negociaciones comenzarán a partir de la próxima semana y estarán dirigidas por el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, figura clave en estos diálogos.

“Este documento vago e idealista aporta poco para resolver el complejo asunto del desarme de Corea del Norte. No establece un calendario ni aclara en qué consisten las garantías de seguridad ofrecidas”, comentó el analista David Kim, que trabajó en el departamento de Estado durante la Administración de Barack Obama.

Incertidumbre En este sentido, los expertos recordaron que no ha habido mención alguna de la insistente pretensión de Washington de exigir una desnuclearización “completa, verificable e irreversible”, y que parece que se ha aceptado la reclamación de Pionyang de que el proceso de desarme se haga por fases.

Lo que parece indiscutible es que Kim Jong-un ha conseguido que Trump, que lo calificó este martes de “hombre listo” y “con gran personalidad”, legitime su régimen y garantice su permanencia a cambio de un impreciso compromiso sobre sus armas nucleares.

Por su parte, Trump defendió el resultado y dijo que no ha cedido “en nada” y que lo importante es entender que “el proceso va a empezar ahora”. En este sentido, el mandatario estadounidense, que reconoció que lograr la desnuclearización

“científicamente llevará mucho tiempo”, insistió en que las sanciones económicas a Corea del Norte continuarán mientras el régimen no se deshaga de su arsenal atómico de manera efectiva.

En cuanto a las garantías sobre la seguridad ofrecidas al dictador norcoreano, el inquilino de la Casa Blanca sorprendió al anunciar que suspenderá las maniobras militares en la península de Corea que realiza regularmente con Seúl.

Trump dijo que estos ejercicios, que Pionyang considera como ensayos de invasión, son “muy provocativos”, además de “tremendamente caros”, y afirmó que “bajo las actuales circunstancias, es inapropiado realizar juegos de guerra” y que la suspensión de los mismos “es algo que apreciará” Corea del Norte.

Nueva era Trump se declaró además dispuesto a invitar a Kim a la Casa Blanca y no descartó viajar “llegado el momento” a Pionyang. A lo que horas más tarde Kim respondió que aceptaba la invitación de Trump y lo invitaba a Corea del Norte.

“Es una enorme victoria para Kim Jong-un, que hizo una gran jugada con su cara a cara con el presidente”, afirmó Michael Kovrig, del International Crisis Group (ICG) en Washington. Su padre y su abuelo “soñaron con ello”. “Para Estados Unidos y la comunidad internacional es un punto de partida positivo para negociaciones que serán largas y difíciles”, agregó Kovrig.

La cumbre fue “un importante hito” hacia la desnuclearización de la península de Corea, dijo el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, e instó a “aprovechar esta oportunidad trascendental”.

Por su lado, el presidente surcoreano Moon Jae-in calificó el acuerdo de Singapur de “acontecimiento histórico que puso fin a la Guerra Fría”. China, principal aliado de Corea del Norte, aplaudió el comienzo de una “nueva historia” e hizo un nuevo llamamiento a la “desnuclearización total” de su vecino.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, se congratuló por su parte de “un primer paso hacia una solución” y Rusia lo considera “positivo”, mientras que la Unión Europea dijo que era un “paso crucial y necesario”.

EFE y AFP