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Turismo
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15 mayo, 2018

Tres fantásticos destinos de montaña para unas vacaciones sobre la bicicleta

El pasado invierno, cuando me dirigía desde Ginebra al Valle de Aosta, con parada en Chamonix y vistas del majestuoso Mont Blanc, decidí que este año quería unas vacaciones en la montaña y con la bici. Así que me puse a buscar destinos en Europa para disfrutar de una aventura sobre dos ruedas. De unos 20 que estuve analizando, me he quedado con tres fantásticos destinos, que sirven tanto para bici de carretera, de montaña como gravel (se adaptan a terrenos con gravilla). Ya le aviso de que yo voy a usar una e-bike.

Este año se lanza una iniciativa fantástica: “Pirineos Road Trip”. La oferta  incluye seis itinerarios para todos los gustos y necesidades, con alojamiento, comidas y actividades en un solo paquete. Solo hay que preocuparse de reservar. La más apetecible para los ciclistas es La Gran Travesía de los Pirineos, circuito que serpentea por los puertos míticos de montaña y atraviesa parajes impresionantes. Transcurre por el cañón de Añisclo, una de las joyas secretas de los Pirineos, y la Ruta de los Lagos-Reserva Nacional del Néouvielle, Saint-Lary, serpiente de asfalto por la que se accede a un mosaico de azulísimos lagos de montaña entre praderas de rododendros y bosques de pinos. Esta parte se puede realizar con bicicletas MTB, y será una de las etapas reinas del Tour 2018. De hecho, va a ser asfaltada para la ocasión. La ruta transcurre también por el mítico puerto del Tourmalet, PIC Du Midi donde disfrutar de unas vistas espectaculares o el circo de Gavarnie, Patrimonio Mundial de la Humanidad, con paredes de 1.500 metros de altura y orlado de 16 cumbres de 3.000 metros. Todas estas maravillas y unas cuantas más durante siete días por 500 euros. Yo ya he metido este itinerario en mi agenda para este verano.

Ride the Alps en la región del Lago Lemán (Suiza)

Suiza reserva este verano los mejores puertos de montaña en una serie de eventos conocidos como Ride the Alps (rueda por los Alpes), para que los ciclistas puedan escalarlos sin coches ni motos. Aprovechando esta iniciativa, se puede disfrutar de uno de los destinos ideales de Suiza, la región del Lago Lemán, en el cantón del Vaud. Allí se encuentran tres puertos de montaña clásicos que son un reto para las piernas. No en vano, por uno transcurrió el Tour del 2016, y un regalo para la vista por sus paisajes. Uno es el sufrido Col de la Croix (1.778 metros), con 1.300 metros de desnivel en un tramo de 23 kilómetros, uno de los más duros del país. El último repecho está orlado por bosques y cruza prados de alta montaña enmarcado por el macizo Dents du Midi. Este puerto conecta Diablerets, Château d'Œx, Villars y Gryon. Los otros dos puertos son Col du Pillon (1.546 metros) y Col des Mosses (1.445 metros), que hacen de la región el paraíso de los escaladores. Para los amantes de la bicicleta de montaña, Lemán reserva el valle de Joux por el que transcurre el Grand Risoud. Un circuito de 32 kilómetros que atraviesa el mayor bosque de píceas de Europa. Y justo al sur de este valle se encuentra el Parque natural regional Jura Vaudois, que se puede cruzar a través de la ruta Bike Tour Parc Jura Vaudois, de 120 kilómetros y disfrutar de espectaculares bosques, pantanos y praderas. Este es otro destino al que me dirigiré este verano.

Rallarvegen: el legado histórico de los fiordos (Noruega)

Rallarvegen es lujo para la bici de montaña y gravel. La ruta sigue la carretera que se construyó a principios del siglo XX, para transportar hombres y materiales durante el trazado de la línea de ferrocarril entre Oslo y Bergen. 80 kilómetros divididos en cinco etapas con un desnivel acumulado de 1.600 metros. que va desde Haugastøl, a 1.000 metros de altura, pasado por Fagernut, 1.343 metros, hasta Flåm a nivel del mar. La carretera transcurre por lagos de alta montaña como el de Storurdi, y neveros que conservan nieve todo el año. Mención aparte merece el Parque Nacional Hardangervidda, escoltado por impresionantes montañas y donde se puede disfrutar del glaciar Hardangerjøkulen que exhibe un espectacular hielo azul. Aquí se puede cruzar algún reno o  zorro blanco delante de la bicicleta, si hay suerte. Al final de la ruta se accede a un espectacular y profundo valle, el Flåmsdalen, donde se encuentra Flam, en el extremo del fiordo Aurlandfjord. Donde se puede descansar de la ruta en un ambiente internacional y disfrutar del El Nærøyfjord, el fiordo Patrimonio Mundial de la Humanidad, el más estrecho del mundo, en un punto llega a tener una anchura de 250 metros, con montañas que se alzan sobre sus tranquilas aguas.

El País