Sábado, 22 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Salud
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12 septiembre, 2018

Un trastorno que no sabía que padecía contribuyó a que intentara suicidarme hace 4 años

Hace cuatro años intenté suicidarme.

Hice mis planes y no le conté a mis amigos ni a mi familia lo que pensaba hacer.

A todos les envié un mensaje antes, preguntándoles como iba su día y diciéndoles que esperaba que estuvieran bien en las próximas semanas.

Algunos respondieron. Todavía recuerdo sus mensajes, aunque para ellos era una charla normal y corriente. No creo que supieran que al otro lado de la charla yo me sentía en una agonía total.

Mientras caminaba hacia el acantilado donde pensaba que terminaría mi vida saqué rápidamente una foto de la vista y la publiqué en mi página de Facebook, sin ningún comentario.

Ahora, mirando atrás, supongo que eso fue un grito final de ayuda. Parte de mí esperaba que alguien se diera cuenta de dónde estaba y por qué y viniera a rescatarme.

Pero eso no ocurrió.

Parte de mí esperaba que alguien se diera cuenta de dónde estaba y por qué y viniera a rescatarme. Pero eso no ocurrió. Lo que la gente comentó fue que era una vista bonita".

Lo que la gente comentó fue que era una vista bonita.

Cuando estaba a punto de saltar, en el último minuto, llegó un guardacostas y me convenció para que no lo hiciera.

Su trabajo es, precisamente, caminar por esa zona y evitar que la gente haga, bueno, lo que yo pensaba hacer.

Ahora que pienso en todo lo que ha pasado desde entonces, me siento súper agradecido hacia ese hombre por haberme detenido.

20 años arrastrando un trauma

Tengo 32 años pero empecé a experimentar problemas de salud mental a los 12,en la época en que mi padre murió.

Falleció de repente de una trombosis. Sucedió inesperadamente, como si le cayera un rayo a nuestra familia. Se encontró mal un viernes y murió el domingo.

Mi infancia fue muy feliz hasta ese punto. Pero la muerte de mi padre produjo un cambio dentro de mi.

Su muerte me hizo aislarme del resto del mundo. Me sentí cada vez más abrumado por el duelo y empecé a tener dificultades para hablar con otros chicos en la escuela.

Y como no se podían relacionar conmigo, empezaron a dejarme de lado y a llamarme "raro".

A medida que yo me distanciaba, empezaron a meterse conmigo aún más.

No pasó mucho tiempo hasta que empezaron a acosarme por ser gay.

Yo no había salido del armario pero eso no evitó que me golpearan, diciendo "a ver si los maricones sienten dolor". En el fondo, yo ya sabía que era gay, pero el acoso hizo que me resultara muchísimo más duro admitirlo, incluso a mí mismo.

En silencio fui soportando todo lo que me hacían. Pero por dentro me estaba viniendo abajo.

Trastorno Límite de la Personalidad

En ese momento no lo sabía, pero ya estaba desarrollando rasgos asociados al Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).

Cada paciente lo experimenta de una manera diferente, claro, pero yo fluctuaba entre un estado de ánimo pésimo, como depresivo, y uno de euforia, como si me pudiera comer el mundo.

Podía alternar entre esos estados en el mismo día o incluso en la misma hora. Puedo sentirme intensamente feliz pero de repente un estímulo puede arrastrarme hasta un punto realmente bajo.

Según investigaciones recientes un 2,4% de la población entre 16 y 64 años de Reino Unido tiene TLP, que es el trastorno de la personalidad más frecuente.

Esta condición me hace mirar las cosas en blanco y negro: o algo es absolutamente perfecto o es un desastre total. Y eso me pasa también con las personas.

Un pequeño malentendido puede hacer que en mi cabeza una persona pase de ser la más perfecta que jamás haya conocido a la peor.

Nunca sé ver áreas grises, ni intermedias, aunque sé que sí las hay.

Y por eso siempre me ha costado tanto hacer amigos, y más aún mantenerlos.

Sé que es duro para la gente quedarse a mi lado porque con frecuencia me tomo las cosas de una manera personal cuando no debería, o saco las cosas de contexto o les doy un giro realmente negativo. Por ejemplo, mi mente puede convertir automáticamente un piropo en un insulto.

Afortunadamente sí tengo cuatro amigos verdaderos que me han apoyado en todo, y además cuento con el apoyo incondicional de mi madre.

"Vuelta a la rueda del hámster"

Desde la escuela primaria hasta la universidad me sentí igual: era profundamente infeliz y reaccionaba de una manera extrema a todo, sin entender realmente qué me pasaba. Cuando conseguí un trabajo bueno y estable como informático esos sentimientos tampoco desaparecieron.

Así, hasta que en 2009 me dio un bajón depresivo en el trabajo, desencadenado porque mi madre se enfermó. Eso me llevó más allá del límite.

Pero incluso después de tocar esas profundidades de la tristeza no le presté atención al mensaje de alerta que me estaba enviando mi cuerpo. Y lo que hice fue volver a correr en mi rueda de hámster: volví a empezar tratando de empujar el dolor fuera de mi mente.

No funcionó.

Unos años después, en 2014, volví a decaer, y ahí fue cuando intenté quitarme la vida.

En silencio fui soportando todo lo que me hacían. Pero por dentro me estaba viniendo abajo".

Mi madre estaba mejor de salud, pero yo estaba sumido en deudas, y, para decir la verdad, estaba harto de la vida.

No lo conté a mi madre lo que había pasado hasta una semana después, porque no quería preocuparla.

Pero ella sabía que me pasaba algo. Fue tan comprensiva y me apoyó como yo esperaba. Me sentí bien al contárselo.

Entonces me di cuenta de que ya no podía seguir así y un año después en 2015 decidí que ya no podía ocultar quién era y salí del armario con mi sexualidad. Pensé que al admitir públicamente cómo era podría dejar a un lado la ira que sentía por el abuso homofóbico que sufrí de niño.

La mayoría de la gente de mi entorno, incluida mi madre, me aceptó con comprensión. Pero a la vez me decepcioné a mí mismo por no tener un gran sentimiento de alivio al salir del armario, como esperaba.

Pensé que de repente me iba a sentir feliz y que todo se resolvería en mi cabeza. Pero no fue así, y eso me sumergió en otro período depresivo.

Fue entonces cuando fui al médico y me diagnosticaron con TLP.

BBC