Domingo, 22 de Abril del 2018. Guayaquil, Ecuador
Emprendedores
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16 abril, 2018

Tortas con historia y futuro

¿Cómo explicar a un americano qué es una torta de aceite? Esta fue la primera barrera que la dirección de la empresa sevillana Inés Rosales tuvo que superar para abordar su internacionalización. “No somos un cracker, ni un snack… Dios mío, qué somos, cómo nos presentamos”, rememora la responsable de relaciones institucionales, Ana Moreno. Hasta hace ocho años, la compañía se decantó por darse a conocer en el extranjero bajo el término biscuit. “Pero estaba el conflicto entre el inglés americano y el británico porque para un inglés significa bizcocho y no galleta. Así que, finalmente, vimos que era mejor apostar por la palabra torta”, explica Moreno. Con una facturación de 14,7 millones de euros y una producción diaria de 300.000 unidades, la centenaria firma está hoy presente en 35 países y ha girado hacia una imagen más “global y universal” para seguir creciendo en el exterior.

La empresa tiene claro que la conquista de otros paladares “es algo muy lento y que necesita de mucho trabajo”. “Con productos como el nuestro es muy importante que el consumidor extranjero lo conozca, lo pruebe… Por ejemplo, ellos solo asocian el aceite con un producto salado, no saben si es frito, si está listo para tomar…”, agrega Moreno. Las exportaciones de sus tortas artesanas de harina de trigo, aceite de oliva virgen extra, azúcar, ajonjolí y matalahúva ya representan el 22% de las ventas totales de Inés Rosales. “No solo buscamos entrar en otros países, sino también en otros mercados. Penetrar en Rusia ha sido muy difícil, pero de camino hemos conseguido una certificación kosher [que garantiza el cumplimiento de las normas de alimentación judías] que nos puede abrir las puertas en muchos supermercados del mundo”.

Nuevos consumidores

La adaptación a estos nuevos consumidores es una tendencia que, según la directora general de la Confederación Española de Empresarios Artesanos de Pastelería (Ceeap), María Dolores López, marca el futuro del mercado. “El sector se ha tenido que adaptar a todo el tema de las intolerancias: sin gluten, sin lactosa, sin azúcar. Nuestra supervivencia pasa por la innovación y la formación”, asegura. Las ventas en el sector de la repostería artesanal han crecido en el último año entre un 4% y un 5%, según la directora general de Ceeap. Este aumento se produce tras siete años de caídas generalizadas. “El sector se ha visto muy afectado por la crisis, han sido muchas las empresas que han echado el cierre”, señala López. “Muchas compañías se han tenido que reinventar o diversificar su oferta, por ejemplo, ofreciendo servicio de catering”, agrega.

La apuesta por una imagen más global viene marcada por la homogeneización de su empaquetado. “En España, manteníamos el envoltorio transparente mientras que en el extranjero apostamos por el opaco. Cuando aquí comenzaron a remodelarse los supermercados, con más iluminación, intentando que fueran más parecidos a una perfumería, nos empezaron a llegar quejas. Nuestras tortas tienen un 24% de aceite de oliva virgen extra y, en estos nuevos modelos de tienda, las unidades que estaban más cerca de la luz morían en una semana; la luz es el enemigo número uno del aceite. El nuestro tiene que ser afrutado y plano, no puede ser picante ni amargo, que actuaría de un antioxidante”, explica. Ante esta situación, el pasado junio se decidió tomar el envoltorio que ya viajaba por el mundo. “Pasamos mucho miedo, hoy en día compramos mecánicamente y teníamos miedo de que el consumidor no localizara el producto, pero no ha sido así”, apunta Moreno.

(El País/La Nación)*