Miércoles, 20 de Junio del 2018. Guayaquil, Ecuador
Emprendedores
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11 junio, 2018

Sisandina oferta artesanías de tres países

Prendas de vestir de alpaca y cobijas de lana se empacaban en cajas de cartón en una bodega de Sisandina Handycrafts, ubicada en el condado de Queens, en Nueva York, EE.UU.

Blanca Maldonado, una de las cuatro colaboradoras de esta firma comercializadora, controlaba los detalles del cargamento que tenía como destino Pensilvania. Sisandina se especializa en la venta de artesanías de Ecuador, Perú y México en varias ciudades estadounidenses, explica Luis Lema, gerente de la empresa domiciliada en Nueva York, pero que tiene una oficina virtual en Otavalo, Imbabura, en Ecuador.

Este emprendedor kichwa imbabureño se considera un denominado mindalae, es decir, un especialistas en el intercambio comercial desde la antigüedad. Esa vocación por los negocios la heredó de su padre, Manuel Lema Santillán, quien falleció el año anterior. Lema fue uno de los primeros comerciantes otavaleños en conquistar la ‘Gran Manzana’, en 1970. Cinco años más tarde, junto a un grupo de indígenas del pueblo Otavalo, también llegó a España, para probar suerte.

Consideraba que al tener ese país un idioma común al de Ecuador realizaría mejor las transacciones mercantiles. Además, Europa era catalogada como un mercado por explorar por los artesanos y comerciantes kichwas.

Luis, el mayor de cuatro hermanos, es un negociante autodidacta. Domina el kichwa, español e inglés. Captó rápidamente el potencial que tiene la venta de artesanías en los centros comerciales.

Los negociantes otavaleños radicados en la nación norteamericana, y que venden los artículos al por menor, están entre los principales clientes de la firma estadounidense-ecuatoriana. Sin embargo, también hay importantes compradores extranjeros, explica Consuelo Montúfar, una de las empleadas de la oficina virtual. Ella es la encargada de recibir y tramitar las ventas que llegan vía telefónica, por correo electrónico o por la cuenta de Facebook Sisandina Handicrafts. Cada pedido se remite, inmediatamente, al centro de acopio en Nueva York, para que se realice el respectivo despacho.

Las tareas de la ejecutiva también incluyen publicaciones en la red social con los artículos y ofertas de la empresa. Entre las últimas novedades estaban atrapasueños, sacos cardados y ponchos con diseños preincásicos.

La expansión del negocio no ha sido fácil, explican los emprendedores. Como la mayoría de comerciantes otavaleños, Luis Lema empezó el emprendimiento ofreciendo pequeños artículos artesanales en ferias y festivales de ciudades norteamericanas.

Este sistema lo aplicó por una década. Eso le permitió conocer a artesanos de Ecuador, Perú y México, con quienes ahora mantiene relaciones comerciales.

En Otavalo, Lema adquiere productos como ponchos de lana, atrapasueños, bolsos y bisutería. Mientras que en Perú compra sacos, bufandas y gorras de lana de alpaca. Otra línea que adquiere son instrumentos musicales como flautas y tambores, para usarlos como artículos decorativos. Mientras que en México compran chompas de lana que son apetecidas por los universitarios del mercado anglosajón.

En total, Lema trabaja con 35 proveedores de los tres países. Cada año, la empresa ingresa a EE.UU. entre 12 y 15 contenedores con variadas mercancías. El año pasado fueron USD 400 000.

El centro de acopio de Nueva York cierra entre febrero y marzo, mientras dura la etapa invernal. Mientras tanto, en Otavalo se alistan los pedidos para la época de verano, entre los que sobresalen blusas y vestidos de algodón, que son bordados manualmente.

Ahora, este emprendimiento quiere incursionar en una la línea de comida, con Sisandina Food. La idea de este negocio, que surgió luego de un viaje que hizo Lema por Italia, Bélgica, Francia y España, es proveer alimentos ecuatorianos, como el maíz tostado o mote, a los compatriotas radicados en países de Europa.

RL