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Emprendedores
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14 mayo, 2018

Restaurante vegetariano y vitrina de emprendedores

Por 15 años, la familia Molina estuvo al frente de un restaurante y delicatessen, con una oferta importante de embutidos y platos con variedad de carnes. Todo marchó muy bien, hasta que Marco Molina, el padre de esta familia, sufrió un preinfarto. Este hecho marcó un antes y un después en su vida. La salud pasó a ser prioridad y tras un acercamiento a la filosofía budista, se convirtió en vegetariano, hace 18 años. Su esposa lo acompañó poco tiempo después.

El nuevo estilo de vida ya no conjugaba con el negocio familiar. El plan era vender el negocio y comenzar desde cero, esta vez con una cadena de restaurantes vegetarianos y veganos. Antes de ello, decidieron empezar con una empresa que elaborara productos alimenticios para vegetarianos. Se trata de Green Products, que ya lleva cinco años en el mercado y ofrece principalmente proteínas vegetales.

Luego de estar consolidados en su nicho, los Molina decidieron instalar su primer restaurante lácteo, vegetariano y vegano. Dulce Albahaca, ubicado en el sector La Mariscal, en Quito, abrió sus puertas el 15 de marzo del 2017.

“Este local nace para demostrarle a la gente que la comida vegetariana es rica”, comenta Paola Molina, la hija de la familia y quien con 25 años es una de las personas a cargo del local. Su paso definitivo al vegetarianismo fue a los 20.

En adecuaciones del establecimiento se invirtieron cerca de USD 45 000. Una característica del restaurante es que además de su oferta gastronómica exhibe productos de emprendedores: mermeladas, granos, frutas, chocolates, café, entre otros...

Para el desarrollo del menú contrataron un chef, que se ha mantenido ligado al local brindando asesoría. Dulce Albahaca ofrece hamburguesas con carne de espinaca, quinua, lentejas, fréjol y garbanzo; lasaña con ricota, carne vegetal y espinaca; variedad de pastas y pizzas; panne cook relleno y ensaladas.

Allí trabajan con unos 20 proveedores. Uno de ellos es María la Panadería, que les provee de panes para hamburguesas, sánduches y panne cook. “Hacemos entregas cada dos días por semana, unos 15 kilos por pedido”, señala Ana Villeta, propietaria y chef.

Paola aclara que el restaurante no va dirigido únicamente a vegetarianos y veganos, sino que también es una opción para personas carnívoras que deseen empezar a comer más sano y probar otro tipo de comida un día a la semana. En concordancia con este objetivo, de elevar la conciencia de las personas, la cocina del local se denomina ‘Laboratorio consciente’.

“Uno de los causantes del calentamiento global es la ganadería, haces más daño al medioambiente comiendo carne que teniendo un tractor de carro. Con dos días a la semana comiendo vegetariano la huella de carbono que uno deja en el mundo es menor”, explica la propietaria, sobre una consecuencia favorable de esta dieta para el ambiente. En cuanto al organismo, destaca que el vegetarianismo ayuda a tener más energía, al digerirse más rápido la comida.

El ticket promedio de consumo en el restaurante por cliente es de USD 10. El valor incluye plato fuerte, bebida y postre. Sus precios son una de las cualidades que resaltan los clientes de este local.

Andrés Peñafiel es vegetariano desde hace al menos cinco años. Conoció del local casi al tiempo que arrancó, gracias a que es consumidor de los productos de Green Products. Suele visitar el restaurante una vez al mes o cada dos meses. “La comida es rica y la atención es superbuena. El precio es decente para la cantidad. Existen otros locales vegetarianos buenos, pero abusan con los precios”, comenta.

RL