Viernes, 21 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
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11 septiembre, 2018

EL PROBLEMA SIGUE SIENDO EL GASTO PÚBLICO

Por Econ. Marco Flores T.

La recurrente insuficiencia de recursos fiscales que agobia y compromete al Ecuador frente a las obligaciones establecidas en el Presupuesto General del Estado no se debe a ningún nivel inadecuado en la relación RECAUDACIÓN FISCAL / PIB , casi siempre usada por los gobiernos y los ignorantes de buena o mala fe, como pretexto para justificar el incremento de impuestos, la creación de nuevos tributos o las dos cosas simultáneamente, bajo la mentirosa proclama de dirigirlos “solo a los que más tienen para no afectar a los más vulnerables”.

Pero invariablemente ocurre que hay exceso de gasto público antes que deficiencia de ingresos tributarios. En Ecuador, también la verdadera causa de sus desequilibrios fiscales, radica en ese excesivo gasto público, especialmente corriente, y en la evidente ausencia de políticas de reactivación económica que permitan recaudar más, por la saludable vía del crecimiento económico. Estas deficiencias que son notorias en la conducción de la política económica, agravada por el uso ineficiente de recursos públicos, también producen déficits fiscales elevados que luego son financiados con deuda pública e impuestos.

Ecuador necesita reducir tributos para reactivar su economía y ampliar su recaudación, especialmente a través del consumo interno que es lo que por ahora, realmente está en condiciones de impactar positivamente para impulsar crecimiento económico y empleo. Por supuesto, requiere también, reconstruir competitividades, tanto en lo productivo como en lo tributario, justamente para competir en los mercados en mejores condiciones y fortalecer las decisiones de inversión. Aparece obvio entonces que no debe aceptar ningún eventual acuerdo o programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que incluya incrementar o crear nuevos tributos, mucho menos elevar el IVA al 14 o 15 por ciento, o convenir con su conocida oposición a reducir determinados impuestos.

Se requiere disciplina fiscal, políticas que reactiven la actividad económica, mayor apertura e integración comercial, modernización de la estructura legal de contratación laboral, como parte de un Programa de Sostenibilidad Fiscal y Crecimiento Económico, pero eso no significa que Ecuador deba obligatoria e irremediablemente someterse a los programas de ajuste estructural del FMI que históricamente muy pocos resultados efectivos han logrado para los países y sus pueblos. Los países que más rápido y mejor salieron de sus crisis no son precisamente los que siguieron la estricta receta del FMI y sobran los ejemplos.

Ahora mismo el prestigioso y conocido economista Steve H. Hanke, académico de la universidad Johns Hopkins y asesor de diversidad de reformas económicas en múltiples países y economías emergentes, públicamente dice que después de "20 programas respaldados por el FMI en 60 años y una crisis monetaria múltiple, los ahorristas argentinos no tienen confianza en el peso. Macri debe poner fin al ciclo, detenerse con los programas ineficaces del FMI y dolarizar, ahora.” Solo me queda añadir que en Mateo 13:9 la Biblia dice “El que tiene oídos para oír, oiga.”

Septiembre 11 de 2018

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