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Salud
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11 julio, 2018

Preguntas para evaluar la vejez de tus padres y consejos para ayudarlos

Empiezan a necesitar ayuda para cosas que antes resolvían solos, aparecen los olvidos, algunas dificultades para movilizarse...y en ese momento cae la ficha: los padres envejecen. El rol de cuidadores se invierte y queda en manos de los hijos, que deben estar atentos a posibles señales de alarma y dispuestos a tomar medidas que favorezcan el bienestar, seguridad y calidad de vida de los mayores.

“A veces los padres no admiten que necesitan ayuda y en otras ocasiones, ni siquiera se dan cuenta que la necesitan”, afirman especialistas de la Clínica Mayo de Estados Unidos. “Asegurate de que tus padres entiendan el problema y la solución que les proponés. Recordales lo importantes que son para vos y que querés ayudarlos a mejorar su salud y bienestar”, aconsejan.

A continuación, la guía con ocho preguntas que elaboraron y que puede orientar la detección de signos de alarma.

¿Pueden cuidarse solos?

Fijate en la apariencia de tus padres. Si no pueden seguir con su rutina diaria, como bañarse y cepillarse los dientes, eso podría ser una señal de demencia, depresión o discapacidad física.

Prestá atención al estado de su casa. ¿Funcionan las luces? ¿Está encendida la calefacción? ¿El pasto está elevado?

Cualquier cambio en la forma en que tus padres hacen las cosas de la casa podría darte una pista sobre su estado de salud. Por ejemplo: si hay ollas quemadas, eso podría indicar que se olvidan que la comida está sobre la hornalla encendida. Desatender las tareas domésticas también podría ser un signo de depresión, demencia o de otros problemas.

¿Están perdiendo la memoria?

Todos olvidamos cosas de vez en cuando. Tener algunos problemas con la memoria es una parte común del envejecimiento que, a veces, puede ser el efecto secundario de algún medicamento o deberse a alguna afección no detectada.

Sin embargo, hay una diferencia entre esos cambios normales y el tipo de pérdida de la memoria que dificulta cumplir con las actividades cotidianas, como conducir o hacer las compras. Los signos de este tipo de problema pueden ser:

  • Hacer las mismas preguntas una y otra vez
  • Perderse en lugares conocidos
  • No poder seguir instrucciones
  • Confundirse con respecto al tiempo, las personas y los lugares

¿Viven seguros en su casa?

Observá la casa de tus padres en busca de señales de alerta. ¿Tienen dificultad para subir y bajar por las escaleras? ¿Se cayó recientemente alguno de ellos? ¿Pueden leer los prospectos de los medicamentos? Si les preguntás acerca de sus remedios, ¿pueden explicarte cómo prepararlos o tomarlos?

¿Pueden conducir?

Conducir puede ser complicado para los adultos mayores. Si tus padres se confunden cuando están al volante o si te preocupa que no puedan manejar con seguridad, especialmente si ya cometieron alguna infracción de tránsito o tuvieron un accidente, tal vez lo mejor sea que dejen de usar el auto.

¿Están bajando de peso?

Bajar de peso sin proponérselo podría ser la señal de que algo anda mal. El adelgazamiento podría relacionarse con muchos factores:

  • Dificultad para cocinar. Es posible que les cueste encontrar la energía para cocinar y que les sea difícil agarrar los utensilios necesarios o leer las etiquetas y las instrucciones de los productos.
  • Pérdida del sentido del gusto o del olfato. Tus padres pueden perder el interés en comer si la comida no sabe ni huele tan bien como antes.
  • Problemas sociales. Tus padres podrían tener dificultad para hacer las compras o problemas de dinero que restringen los alimentos que pueden comprar.
  • Afecciones ocultas. A veces, el adelgazamiento indica la presencia de una afección grave no diagnosticada, como malnutrición, demencia, depresión o cáncer.

¿Cómo están de humor?

Prestá atención al estado de ánimo y preguntales cómo se sienten. Un cambio radical en el estado de ánimo o en su actitud podría ser una signo de depresión o de otros problemas de salud.

¿Mantienen su vida social?

Conversá con tus padres acerca de sus actividades. ¿Se mantienen en contacto con los amigos? ¿Mantienen su interés por pasatiempos u otras actividades diarias? ¿Participan en organizaciones, clubes o comunidades?

Cuando ya no quieren estar con otras personas, eso podría apuntar hacia la presencia de un problema.

CLARÍN