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Salud
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10 septiembre, 2018

No, no queremos volver a trabajar

El primero de septiembre es el verdadero Año Nuevo para muchos: la vuelta a la rutina tras las vacaciones supone, en general, más cambios que la Navidad: empieza un nuevo curso, se establecen nuevos propósitos y objetivos, hay quien decide cambiar de trabajo o mudarse en esta época. Muchos, incluso, prefieren tomar las 12 uvas, o las 12 gominolas, en la medianoche del 31 de agosto en la Puerta del Sol de Madrid, para hacer borrón y cuenta nueva.

Este Año Nuevo alternativo permite hacer tantas promesas como en Nochevieja, con la ventaja de que uno vuelve renovado y con las pilas cargadas de las vacaciones... O así debería ser, porque, en otros casos, se vuelve de bajón. Pasar del solecito en el chiringuito playero a los halógenos en la oficina es un trago. Tanto, que a unos cuantos les provoca algo que los expertos llaman síndrome posvacacional. “Es una sensación de cansancio y cierto decaimiento que tiene que ver con los cambios de ritmo”, apunta Francisco Díaz Bretones, profesor de la Facultad de Ciencias del Trabajo en la Universidad de Granada.

Si esa desazón dura más que uno o dos días, explica José Gil Martínez, profesor de psicología en la Universitat de València, debemos acudir a un especialista porque puede que nos afecte algún problema mayor. "Quizá tenemos un conflicto con algún jefe o no estamos a gusto en nuestro trabajo", añade. Nunca, sin embargo, debe confundirse con una depresión, como comúnmente se identifica a este fenómeno septembrino. “La depresión es una enfermedad grave”, avisa Gil. Pese a ello, este término es uno de los más utilizados en las redes para referirse al fin de las vacaciones. Especialmente en Twitter, de acuerdo con el Amstel Index, una herramienta que mide el nivel de reconocimiento en esta red de mensajería instantánea. En este caso, analiza la crítica y las valoraciones positivas en los posts.

Con el hashtag #Vueltaaltrabajo miles de usuarios se han desahogado acerca de su gris retorno a la oficina. En más de la mitad (53%) de los 2.393 tuits sobre el tema que ha captado el índice, predomina la negatividad. Tristeza es el sentimiento más frecuente y “depresión” un término muy repetido. El 17% de los mensajes analizados y publicados en España entre el 27 de agosto y el 4 de septiembre, que hacían referencia al fin de vacaciones, lo incluían, solo por detrás de las palabras “vuelta” (21,8%) y “cole” (21%).

Estos días el síndrome posvacacional afecta, o afectará, al 37% de los trabajadores españoles, de acuerdo con una encuesta de la compañía de recursos humanos Adecco, realizada a 1.000 empleados. El resto corre el riesgo de pasarlo mal por culpa de un cuadro de fatiga o de estrés. “También se manifiesta en forma de una ligera tristeza pasajera”, explica José Gil. Esa melancolía surge del cóctel de rápidas transformaciones que sufre nuestra vida. “Se producen tantos cambios a nivel corporal y químico, pero también en nuestros biorritmos, que generan en nosotros sensaciones negativas y malestar”, expone Juan Macías, psicólogo y terapeuta de parejas.

Pese a la negrura del fenómeno, muchos se lo han tomado con humor: “No tienes que preocuparte por la #vueltaaltrabajo ni de la depresión post vacacional si no tienes trabajo”, ha escrito un internauta, otro ha publicado: “Lo mejor de ser autónomo es que no tienes depresión post vacacional”. “Dos días y ya echo de menos incluso a los canis que ponen el altavoz en la playa :(“, añadía otro más. Los mensajes positivos al respecto vertidos a la Red han sido cosa, principalmente, de las cuentas oficiales de marcas y fabricantes que ofrecían a sus seguidores consejos o planes alternativos para hacerla más llevadera.

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