Miércoles, 20 de Junio del 2018. Guayaquil, Ecuador
Turismo
bkmtzfyxq_1200x0__1

7 junio, 2018

De Moscú a Múrmansk, un tren hacia la aurora boreal

Hay que tener cuidado al caminar por el puente Bolshoi Moskovetskyi de Moscú: con nieve y congelado, se vuelve un desafío. Pero desde el centro, en lo alto, la vista vale el riesgo: el río Moscova tapizado de grandes bloques de hielo, las esbeltas torres de las catedrales tras la muralla roja del Kremlin, la Plaza Roja iluminada por un mercado navideño que persiste a principios de febrero, el elegante shopping GUM tapizado de lucecitas.

Desandamos la desierta calle Bolotnaya hasta volver a cruzar el río por el puente Bolshoy Kamenny y surcar los jardines exteriores de Kremlin, entre pilas de nieve, pasando por el monumento a Alejandro I y la Tumba al Soldado Desconocido, antes de despedir la fría noche moscovita.

Al otro día cae una persistente nevizca en el mercado de la Plaza Roja; una mujer barre la nieve de las mesas y al lado se enciende el fuego de un puesto que vende blinis a 200 rublos.En los stands hay matrioshkas a 50 rublos, réplicas de San Basilio a 1.500, vasos de cristal por 5.000.

Y si hay una visita imperdible en Moscú, junto a la Plaza Roja, es el Kremlin. Sus altos muros rojos resguardan buena parte de la historia rusa, y también del mundo. La guía Yulia Arseneva nos cuenta la historia del Palacio Estatal -Palacio de los Congresos-, el enorme Cañón del Zar, la Campana del Zar -la más grande y pesada del mundo, nunca utilizada- y la Plaza de las Catedrales -de la Asunción, de la Anunciación, de San Miguel Arcángel y la iglesia del Manto de la Virgen-, antes de regresar a la Plaza Roja.

Después del almuerzo, un paseo por la ciudad concluyendo en la Colina de los Gorriones, entre el inmenso edificio de la Universidad Estatal de Moscú y el estadio Luzhniki -donde el 14 de junio Rusia inaugurará el Mundial enfrentando a Arabia Saudita-, al otro lado de un recodo del río.

Y a la noche, luego de la cena, es cuando comienza realmente esta aventura. Porque esta vez llegamos a Rusia en pleno invierno para tomar un tren muy especial hacia el norte, bien al norte del país... y del mundo. Un tren que parte de Moscú, cruza el Círculo Polar Ártico y llega hasta Múrmansk, para conocer parte de la Rusia profunda y ser testigos de uno de los fenómenos naturales más extraordinarios del mundo: la aurora boreal.

En este viaje estamos inaugurando un nuevo tren turístico especialmente preparado, con camarotes en dos categorías -standard y gold- y vagones bar y restaurante. Y con todo incluido: pasaje, todas las comidas diarias, paradas en distintas ciudades con alojamiento en hoteles, excursiones, guías en español y salidas para “cazar” auroras boreales, un extraordinario espectáculo que sólo puede verse en invierno, bien al norte del mundo.

Clarín