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Tecnología
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8 septiembre, 2018

Los usos del ‘blockchain’ crecen

Lo malo de las modas es que pueden desinflarse con cierta facilidad. Soluciones que parecen la panacea pierden fuelle con el devenir del tiempo. Quedan como una mera nota al pie de página en vez de protagonizar un capítulo entero. Blockchain se encuentra en un momento en el que aparenta ser la tecnología del siglo XXI. Algunos ya han decidido compararla con la repercusión que ha tenido Internet. Por si alguien todavía no conoce la cadena de bloques, se trata de una estructura de datos descentralizada que requiere de la validación por parte de sus usuarios para modificarla o validarla. Su llegada a nuestras vidas provino de las criptomonedas, pero los usos crecen y crecen. Ante esta evolución, Tecnalia se ha sumado a la ola y ha convertido su centro en Bilbao en un laboratorio de experimentación con blockchain pionero en Europa.

Una de las grandes ventajas de la cadena de bloques es que los intermediarios desaparecen –Bitcoin representa el ejemplo típico al no estar sujeto a ninguna regla de un banco central–. Esto facilita la innovación y encontrar una solución totalmente disruptiva. Consciente de este escenario, Óscar Lage, responsable de blockchain de Tecnalia, no dudó en poner las infraestructuras, tanto físicas como logísticas, al servicio de quien demandara esta tecnología. Los primeros en interesarse venían de la industria, pero actores de las democracias participativas o del transporte ya han llamado a su puerta. “Al tener la inversión hecha, que es bastante cuantiosa, y poseer el conocimiento, para nosotros es más fácil ayudar. El corte de los proyectos que finalmente aceptamos se basa en la utilidad y el futuro que puedan tener”, asegura.

La puesta en marcha de esta cadena de bloques comenzó a principios del año pasado. Nada más empezar, intentaban concienciar sobre las posibilidades de la tecnología de moda y resolver ciertas dudas. Ahora, tienen en mente abrir potenciales negocios y posicionar a España como un referente. “Priorizamos proyectos que puedan cambiar el mundo. Hay gente que solo quiere hacer algo con blockchain, sin saber muy bien el qué, y nosotros trabajamos con ellos para explorar sus límites. Ojalá alguien cree el próximo Google” sostiene Lage. Aunque sea una palabra recurrente, no vale introducirla con calzador o pensar que solventa todos los males. Tal y como recuerda Lage, hay que entender cómo funciona para unir las aspiraciones de los candidatos con la realidad técnica. “No es una cuestión de brujería que vaya como esperamos”, añade.

Patxi Echeveste es uno de estos locos que se ha acercado a Tecnalia para innovar con la cadena de bloques. Wattio, de la que es fundador, intenta que nuestros hogares sean verdaderamente inteligentes y podamos controlarlos cómo y cuándo queramos. Uno de los problemas con los que se encontró es que depende de servidores externos, pero blockchain puede solventarle esta papeleta al tejer una red entre sus propios usuarios y olvidarse de tal dependencia para ofrecer sus servicios. “Estamos seguros de que es una buena idea, pero nos falta pulirla. Con este laboratorio podemos bajar a la tierra el proyecto, valorar cuánta computación es necesaria en cada casa, definir la red y tener un pequeño prototipo”, expone Echeveste.

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