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Salud
Uno de los escenarios donde se práctica está ubicado en Samborondón. (DO/La Nación)

Uno de los escenarios donde se práctica está ubicado en Samborondón. (DO/La Nación)

2 septiembre, 2014

Los ejecutivos: entre oficinas y canchas

Esta nueva tendencia que reúne a profesionales busca eliminar el sedentarismo y el stress que ocasiona el trabajo  

El fútbol ejecutivo es una forma de ejercitarse para todo tipo de deportistas: élites, semiprofesionales, aficionados... En este último grupo entran los ejecutivos, gerentes y empresarios, que se alistan todas las mañana, pero no para atender su negocio, sino para dejar salir al futbolista que lleva dentro.

Inician su jornada diaria con un entrenamiento. A las 06:00 comienzan a llegar hasta el parqueadero principal de la escuela de fútbol Club Parque, ubicado en el kilómetro 12 vía a Samborondón. Se estacionan y se bajan listos para la práctica.

Entre todos  se conocen. Se ven a diario y comparten su afición por el fútbol. Todos pertenecen a Ruta 42, un colectivo de atletas amateur organizados para entrenar bajo la tutela de Raúl Ricaurte, su entrenador principal. Sus asistentes técnicos son Renzo Guachamín y Manuel Tumipamba.

Este grupo se formó aproximadamente hace 6 años y hoy lo integran entre 120 y 150 personas, en su mayoría ejecutivos profesionales.

Bruno Carneade es dueño de Industria Metales y Suministros de oficinas. Aunque no en un equipo profesional, afirma que los entrenamientos, que son de una elevada exigencia física, lo practican aficionados de entre 30 a 65 años. Ellos se sienten atraídos por las canchas, los equipamientos y el ambiente, similares a las de un equipo profesional. También disponen de uniformes y tienen entrenadores especializados, como el argentino Diego Vanega.

El profesional, que lleva 13 años en el país, dice que la vida de un hombre de negocios está cargada de una agenda llena de compromisos, por lo que este tipo de actividad, no solo permite volver al ejecutivo un hombre mucho más organizado y saludable, también le otorga tranquilidad.

“Ellos dan prioridad a lo que realmente importa -dijo Vanega-. Tienen muy estructurada su agenda y son súper organizados. Lo trasladan a su vida en general. Para ellos conseguir una meta en sus negocios, puede ser equivalente a ganar un partido de fútbol”.

Él señala que el trabajo que hace con los ejecutivos es similar al que realiza con los futbolistas profesionales.

La semana la divide en dos: los partidos son los martes y viernes, mientras que los lunes, miércoles y jueves se destinan a los ejercicios aeróbicos, trote o pique. “Como vienen personas adultas tenemos trabajos de prevención en la parte física. Acá la gente no tiene la cultura del estiramiento antes y después del entrenamiento, por lo que ayudamos a que no se lesionen”. El argentino asevera que la idea principal de esta escuela se basa en que las personas tengan un lugar para relajarse y cambiar el sedentarismo.

Así, después de 15 minutos de calentamiento, es hora de ponerse el chaleco y los pupos para iniciar el partido.

Algo similar ocurre con Erick Fajardo Tello. El guayaquileño también tiene 35 años y es gerente de una empresa de seguridad. Hace seis meses decidió incursionar en la disciplina para aliviar el estrés de la oficina.

Fajardo resalta que así como cumplir objetivos empresariales, el compromiso con la actividad física también requiere de metas claras por cumplir. Habla de la sensación de participar en un entrenamiento de alto nivel.

“Creo que es de las mejores experiencias que he tenido en la vida -dijo Fajardo-. El fútbol como tal, los partidos en general, la organización y lo que se vive es espectacular, muy emocionante”.

Juan Carlos de la Rosa, de 35 años, es otro de los que vio en esta actividad una forma de mejorar su salud.

Él es comerciante. Incursionó en esta actividad hace tres años. Desde entonces, se entrena desde martes a viernes, en horario matutino. “Acá no hay que tener cuidado de exigirse demasiado. Se sortea los partidos por edades y condiciones físicas similares“.

Una vez concluido el deporte matutino, se dan tiempo para  conversar por un momento. Luego cada uno se retira a sus labores diarias. A sus trabajos, a la espera de una nueva madrugada de fútbol aficionado. Eran las 07:00.

Las mensualidad, que va de los $80 a los $140, es conveniente para el jugador porque cuenta con todos los servicios de primer nivel.   (DO/La Nación)