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31 agosto, 2018

La oscura trama de Juan Ángel Napout, el “ángel caído” de la FIFA

Juan Ángel Napout tomó en 2014 las riendas de la Conmebol y proclamó que llevaría a cabo un proceso de renovación después del estallido del FIFAgate.

Pero una corte de Brooklyn sostuvo este miércoles que el exdirigente paraguayo era parte del mayor escándalo de corrupción en el fútbol mundial.

Sentenciado a nuevo años de prisión por conspiración, asociación criminal y fraude financiero en dos torneos internacionales por una Corte de Nueva York, el paraguayo, de cómoda posición como hijo de un rico importador de cigarrillos y whiskys, pasó de presidente de la Conmebol hasta finales de 2015 a cocinero en una cárcel de Brooklyn donde purgará su condena.

La jueza Pamela Chen dijo que Napout tenía "una personalidad oculta" y "perpetuaba la noción de que era un buen tipo al tiempo que recibió 3,3 millones de dólares en coimas hasta que fue arrestado y aceptó recibir más de 20 millones más".

Poco más de tres años atrás, al ser detenido, el dirigente paraguayo expresaba en declaraciones a periodistas: "Hemos hecho lo que correspondía para reorganizar, modernizar, aportar transparencia en la Conmebol. Estoy tranquilo".

Había asumido la Presidencia de la Conmebol después del Mundial de Brasil-2014 y de la muerte del exvicepresidente de la FIFA y mandamás del fútbol argentino Julio Grondona.

Napout, de 60 años, asumió como presidente de la Conmebol en agosto de 2014 y en mayo de 2015 fue ungido vicepresidente de la FIFA.

Su detención lo sorprendió en un momento en el que proclamaba encarnar una nueva generación de dirigentes capaces de dar un nuevo soplo al fútbol sudamericano.

Sin embargo, quedó como el tercer presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol blanco de acusaciones de corrupción de parte de la justicia estadounidense junto al uruguayo Eugenio Figueredo, de 86 años, y de su compatriota Nicolás Leoz, de 89.

Leoz fue presidente de la Conmebol entre 1986 y 2013, y se encuentra en internado en un hospital de su propiedad en Asunción a la espera de un juicio de extradición a Estados Unidos.

Napout empezó su trayectoria en el fútbol profesional liderando al club guaraní Cerro Porteño, antes de dirigir la Asociación Paraguaya de Fútbol y la Conmebol.

En la organización deportiva sudamericana prometió transparencia y contrató un despacho de abogados de Boston para llevar a cabo una "profunda" auditoría.

Puso énfasis en la formación de los árbitros, en la lucha contra la violencia y aseguró el mantenimiento de los cuatro boletos y medio de la región para el Mundial 2018.

Napout, cuyo abuelo emigró del Líbano a Paraguay, jugaba de portero en pequeños equipos amateurs de la capital paraguaya, Fluminense y Deportivo Colón. También practicaba voleibol.

Consciente de que no tenía un gran futuro como deportista de alto nivel, se formó desde pequeño como organizador de eventos deportivos.

Antes de egresar con una licenciatura en Administración de Empresas, había empezado a trabajar en la empresa familiar fundada por su padre Miguel Ángel Napout, importadora de varias marcas de cigarrillos y whiskys.

Como su padre, Napout fue presidente de Cerro Porteño, una de las dos grandes instituciones futbolísticas de Paraguay, junto con el Olimpia. Asumió en 1989 con solo 32 años y, uno después, ganó el campeonato de la División de Honor (1990).

En Zúrich tejió una buena relación con el expresidente de la UEFA Michel Platini. "Mon ami Michel (mi amigo Michel)", solía decir al referirse al exnúmero 10 de Francia. Podía comunicarse fácilmente en francés, inglés, portugués y su idioma materno.

Durante su gestión al frente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, la selección de este país llegó a los cuartos de final de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, y a la final de la Copa América de Argentina 2011.

El 4 de marzo de 2015, el 65º Congreso de la Confederación Sudamericana lo eligió presidente por unanimidad.

En la cárcel federal de Brooklyn, donde se encuentra desde Navidad de 2017, es considerado un presidiario de buena conducta.

La jueza Pamela Chen expresaba días atrás, en base a un informe antes de emitir su sentencia: "Napout es muy trabajador, responsable y trabaja bien con los demás. Es respetuoso y se presenta temprano, limpio y listo para trabajar. Siempre está dispuesto a ofrecerse de voluntario y toma la iniciativa".

Como cocinero de la prisión ganó en un mes -del 25 de junio al 25 de julio- 19,32 dólares.

Triste final para un millonario que este miércoles fue sentenciado a nueve años de cárcel, más 2 años de libertad condicional, y a pagar una multa de un millón de dólares. Le serán confiscados u$s 3,3 millones de su garantía entregada en el juicio.

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