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luis_rueda

14 julio, 2018

La lírica nacionalista caracteriza al rock ecuatoriano

Algunos intérpretes de este género en nuestro país tratan de responder esos cuestionamientos.

"Claro que existe el rock ecuatoriano", dice Miguel de la Cueva, integrante de la banda Descomunal y actual gestor cultural. Primero simplifica la respuesta en "debes escuchar Sal y Miletto (banda representativa fundada en los noventa) para entender el rock de acá", pero luego profundiza la misma, incluso explica los estilos que tienen las ciudades más importantes.

"No es que un solo sonido va a sonar a Ecuador, sino que precisamente en varios géneros uno se puede dar cuenta cómo una banda fue influenciada por otras bandas ecuatorianas o en sus letras hablan de su territorio, de su día a día", afirmó.

"En Cuenca creo que el asunto va mucho por los guitarristas, hay una excelente composición musical basada en la guitarra. En la Costa es más lo que se dice, cómo se dice, es más guayaco precisamente. En Quito es más bohemio, es más poesía, mucho más de las calles, también hablar mucho de lo social y político", agregó.

Igor Icaza, integrante fundador de la banda Sal y Miletto, enfatiza en que la característica principal del rock ecuatoriano es la letra contestataria. "Me parece una característica y a muchos grupos nos ha unido es la forma contestaria en la que se han afrontado las composiciones en los grupos", manifestó.

"Muchos de los himnos y canciones que son referencia para la posteridad del abánico del rock del país tienen ese factor común", añadió el también creador del grupo Ente y quien igualmente tiene una carrera como solista.

Icaza destaca musicalmente la fusión de los ritmos tradicionales del país con el rock. Pero aclara que es una parte de las bandas nacionales que hacen eso, por lo mismo no se puede decir que es una cualidad propia de todas.

"No es que en el rock ecuatoriano todos los grupos hacemos la fusión entre lo tradicional y el rock. Es una de las cosas que nos ha dado la posibilidad de abrir el espectro sonoro, eso sí. Pero no todo lo ecuatoriano tendrá instrumentos andinos o cosas así", especifica.

A esa mezcla entre el rock y la música tradicional los entrevistados la llaman también mixtura. El músico cotopaxense no es el único que piensa así. Luis Rueda, rockero guayaquileño, hace la misma diferencia entre los grupos que hacen fusiones y los que no, pero siguen siendo ecuatorianos debido a sus letras nacionalistas.

"Desde la sierra se ha mezclado de una forma un poco más significativa, la mixtura como te digo, no tanto como el sonido del rock ecuatoriano. Curare es buen ejemplo, ellos se denominan como longo metal, es un sonido pesado al que le meten instrumentos andinos", cuenta antes de recordar una anécdota.

"Una vez toqué en Argentina la canción 'El pelo quinto' y me dijeron qué es eso. No lo entendieron porque es una terminología muy nuestra", recordó.

Identidad sonora

Rueda explica que para hablar de un sonido de rock ecuatoriano, más allá de la mixtura, este debería ser objeto de una apropiación cultural de parte del gran público. Que ellos lo hagan suyo. Que ese rock sea cuerpo del folclore del país, así como el rock en general es el folclore del mundo.

"Debería ser una explosión de adentro hacia afuera. Hay y han habido grandes exponentes del rock local, pero sus intentos quedan reducidos a unas minúsculas minorías, a falta de una industria musical que encuentre los canales de promoción y distribución de las propuestas, que permitan su masificación", señaló.

Renato Zamora, productor y músico nacional, y Álex Álvear, integrante de Promesas Temporales y Wañukta Tonic, aseguran que "sí hay identidad sonora en el rock ecuatoriano".

"Aquí se hace y se hace muy bien (...). Para mí el término rock ecuatoriano le pertenece a cualquier músico del Ecuador que está haciendo música. Ahora si estamos buscando un rock con una identidad ecuatoriana que tenga una propuesta que se pegue a nuestras raíces, son contados los artistas que hacen eso", dice Alvear quien argumenta su posición.

"Hay bandas que hacen rock clásico, blues clásico, por más que no sea música con tintes ecuatorianos, es sonido nacional porque está hecha aquí. Hay muchos grupos ecuatorianos que suenan como bandas gringas, inglesas, argentinas y están como en un lineamiento muy particular, no todo el mundo tiene sello ecuatoriano tanto en la música como en la lírica. Yo me mantengo en que el rock ecuatoriano es todo lo que se hace aquí", reafirmó.

"El rock ecuatoriano tiene su sonoridad", menciona de entrada Zamora, integrante del grupo Sobrepeso. "Si vamos un poco a generaciones anteriores la sonoridad por ejemplo de bandas Clip o Tranzas de Guayaquil era un poco análogo a lo que pasaba en la época, pero había una identidad sonora", insiste.

"Hay un nuevo despertar en los 90 y 2000 donde las cosas dejan de ser tan fresas y se vuelven más fuertes. Hay una influencia generacional de hardcore, heavy metal. Ahí aparecen Sal y Miletto, Sobrepeso, La Trifulka, también algo análogo a lo que pasaba en la época. También hubo un cambio en las letras, se hicieron más sobre realidades que pasaban a nuestro alrededor", repasó.

Por qué no se consume masivamente la música nacional

Aunque hay posturas distintas en cuánto a la sonoridad, todos coinciden en algo, este género es de calidad en nuestro país y tiene una gran extensión.

Por lo que es difícil agrupar todas las vertientes del rock, pero en general sí existe una tendencia hacia la creación de composiciones que reflejen la sociedad ecuatoriana.

Pero, ¿por qué si en Ecuador hay buenos rockeros este género no ha repuntado? La respuesta es unánime: idiosincracia, el público local prefiere lo extranjero a lo nacional.

"El rock no es una música fácil, a veces estereotipa a quien toca este género, lo que lo ha llevado a ser más underground, más marginal, más difícil de difundirse a nivel comercial", asegura Zamora.

"Ecuador tiene un movimiento rockero fuertísimo y no solo en una corriente. No le pedimos favor a nadie en cuanto a nivel. Hay mucha oferta para poca demanda y eso se debe a que siempre vemos lo de afuera como mejor, no es algo nuevo", argumentó Alvear.

Según De la Cueva, los medios de comunicación no hacen la difusión que se merece este género. "Por lo general, somos invisibilizados, tanto por la sociedad como por los medios de comunicación. La radio y la televisión han vivido manejados por la música bailbale, el pop, donde el rock nunca ha estado como opción", reveló.

"El problema no pasa por las bandas ni por el público, pasa por la ausencia de industria. Al momento no hay compañías discográficas, ni agencias de management, ni booking. Todos (los músicos en general) vamos por nuestra cuenta, intentando crear una audiencia. Pero es esa promoción que genera la industria la que transforma un género en convocante. El público por si mismo no tiene una capacidad real de decisión, es completamente inducido". sentenció Rueda.

Ecuavisa