Lunes, 24 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
opinion-la nacion

11 septiembre, 2018

La libertad…

Dr. Miguel Palacios Frugone

miki.palacios1@gmail.com

La libertad es la facultad de actuar sin obstáculos.

El hombre la disfruta cuando tiene la plena disposición de sus acciones.

El individuo que está en el goce soberano de ejercer sus actos sin ninguna restricción, es un ser libre.

Puede permanecer como tal, mientras su libertad no someta a la libertad de otro.

Esta clase de libertad se llama libertad civil.

La privación de ella o su limitación es la esclavitud.

Esclavo es el que no disfruta de la libertad de sus acciones y vive prisionero entre aquello que le imponen.

Un estado soberano conceptúa a la libertad, como el conjunto de poderes conferidos a los ciudadanos para garantizar su decisión de actuar como crean conveniente en la sociedad.

La libertad civil es igual a la libertad moral.

La libertad moral es la libertad interior.

Esta última es inviolable y total. Puede existir pese a que nos hayan quitado la libertad exterior.

Nos pueden someter el cuerpo, pero jamás la voluntad.

Cada persona es arrastrada por su carácter a ejecutar las acciones que van de acuerdo con su forma de ser.

Nada evita ser uno mismo en el momento de satisfacer sus necesidades.

Siempre se ha creído que las pasiones son incontrolables.

Los grandes pecadores excusan sus pecados, aduciendo que son presas del fatal designio de sus pasiones. Estos apasionamientos solo son intensidades emocionales que matizan el libre actuar de cada uno.

Todo ser humano cuando actúa lo hace por diversos motivos. Estos pueden ser consientes o inconscientes.

Cuando los motivos son intelectuales se denominan razones.

Cuando los motivos son afectivos se denominan sentimientos.

Los primeros ordenan; los segundos convulsionan.

La libertad está ligada a lo que se conoce como el libre albedrío.

Se dice que cada ser nace con la posibilidad única de tomar sus propias decisiones.

Aquello constituye el pilar fundamental de la libertad.

¿Qué viene a ser pues, el libre albedrío?

Es un elegir entre varias decisiones.

Es el escoger entre varias alternativas.

Ahora… Entre dos alternativas… ¿realmente se escoge?...

¿O se hace necesariamente lo que nos obliga la alternativa más poderosa?

Aquí cabe una reflexión…

Judas traicionó a Jesús.

Si así debía ser ya que todo estuvo predeterminado en su destino; entonces Judas fue inocente. Y lo fue ya que no actuó por su propia voluntad, puesto que todo estaba predeterminado en su destino y no tuvo el libre albedrío para escoger si lo hacía o no lo hacía.

Entonces la verdad es que Judas fue usado contra su voluntad porque nunca la tuvo.

Fue elegido para representar a un personaje despreciable. El ya estaba predeterminado por su destino incluso antes de nacer. Debía ser el traidor que vendió a su maestro por treinta denarios.

Pero en realidad no tuvo otra opción más que hacerlo, ya que su destino así lo tenía predeterminado.

El mismo Jesús ya lo sabía cuándo se lo dijo en la última cena, delante de los otros apóstoles… esto fue antes de que sucediera su acto de traición.

Además, si todo ya estaba concebido y tenía su propio destino…

¿Cómo pudo tener el libre albedrío para escoger entre traicionar o no traicionar a Jesús?

Mirando todo esto como una disquisición de la lógica aplicada, Judas después de todo resulta ser un héroe, ya que sin su traición Jesús no hubiera muerto y jamás tampoco resucitado.

Es tan trascendental este suceso que precisamente en la resurrección de Cristo, la iglesia basa el dogma misterioso de la ascensión a los cielos del hijo de Dios.

Sin el accionar heroico de Judas por este sacrificio ya predeterminado que debía hacer con su traición, la iglesia Católica no se hubiera podido levantar y llegar a ser lo que es.

A fin de cuentas, todo lo que nos sucede en esta vida ya está previamente predeterminado y es conocido desde siempre por una entidad superior.

Es decir… realmente no decidimos nada.

Somos simples instrumentos del destino… no tenemos el libre albedrío.

¿Dónde queda entonces nuestra responsabilidad?

El asesino nació con un destino predeterminado para matar…

¿Qué responsabilidad podría tener entonces por sus crímenes?

Si soy libre, soy responsable de mis actos.

Pero si mi destino ya estaba predeterminado para que yo haga estos actos, no puedo ser responsable por ellos.

Ser libre supone que en cada acto que hagamos, siempre será posible la elección entre dos o más alternativas. La elección tomada por una de ellas es la decisión libre que corresponde solamente a cada uno de nosotros.

Lo contrario es la esclavitud.

Libertad es el poder actuar según lo que pensamos. Si no hubiera en el ser humano la sensibilidad, el individuo estaría limitado por la disyuntiva de escoger entre tener el mayor placer o el menor dolor de todo lo que haga.

Gracias a la intervención del razonamiento, la voluntad escoge lo más conveniente.

En resumen, la libertad no es otra cosa que el actuar basado en la moral.

El único principio que lo mueve todo pero sin moverse… es la libertad.

Para que todo siga igual, es preciso que algo cambie…

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.