Sábado, 22 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
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12 septiembre, 2018

Entre la historia y la leyenda… EUSEBIO MACIAS SUAREZ

Antonio Palacios

tonypalaciosf@hotmail.com

A finales de la década de 1950 el Dr. José María Velasco Ibarra estaba por terminar su primer periodo como Presidente Constitucional de la República del Ecuador (1952-1956) en su tercer intento por lograrlo.

El manifestaba que solo necesitaba de un balcón para llegar al poder del pueblo por el pueblo, personaje de porte excepcional, carismático, de una oratoria vibrante de llegada al más necesitado, controvertido y enigmático. La historia nos relata días duros en el tercer Velasquismo que fueron superados hasta lograr la ejecución de grandes realizaciones; la formación de un equipo de gobierno con personas de gran prestancia moral, intelectual y cultural, le permitió lograr un respaldo ciudadano que influyo en los logros de su mandato, siendo estos de gran relevancia para el desarrollo de nuestro país: el primer plan vial con la construcción de 1.359 kmts. de carreteras nuevas , se mejoraron 1.057 kmts. de carreteras existentes, construcción de colegios, escuelas, reequipó a las fuerzas armadas, creación de canales de riego, creó la Junta de Planificación y Coordinación Económica, restauró libertades de sufragio, culto y educación, abolición de discriminación administrativa por ideas políticas o religiosas en un medio convulso e inestable en que se vivía, declaro nulo el protocoló de Río de Janeiro, apoyó a la iglesia católica; estas fueron algunas de las obras de mayor relieve en su administración, sin embargo no todo fue bueno, hubieron actitudes negativas las que crearon movimientos fuertes de reacción ciudadana : clausuró periódicos, apresó al representante de la SIP en el Ecuador por iniciar el paro de medios de comunicación.

Las elecciones estaban por llegar (3 de Junio 1956), se presentaban como candidatos los Dres. Raúl C Huerta, Camilo Ponce, considerados de etiqueta y de aspecto aristocráticos, de un exuberante don de palabra, uniéndose el Dr. Carlos Guevara Moreno “el capitán del pueblo”, siendo el inicio del populismo en la política. Contrarrestando a estos candidatos de “élite” sale un hombre de origen humilde, trigueño y zambo con una bicicleta en su hombro agarrada de su mano: Eusebio Macías Suárez nacido en Balzar (1913), contador, profesor, poeta y creador del Partido de la Menestra, recorría la ciudad en bicicleta la que le servía como elemento de descanso después de hablar ante sus partidarios en plena campaña, llevándola en sus desplazamientos a otras ciudades en buses que se los denominaban mixtos, quiso presentar su imagen para el cambio de los políticos demagogos a la acción del pueblo por el pueblo, exponiendo su programa de gobierno Cibernético y Sicodélico , eligió como binomio a Eloy Ortega astrónomo de profesión con el que se inscribieron a la contienda electoral por el Movimiento Cruzada Reivindicadora Nacional del que fue su fundador.

Eusebio como cariñosamente le decían, obtuvo 469 votos en la lid, quedando el Dr. Camilo Ponce presidente con 178.424 votos, siguiéndole el Dr. Raúl C Huerta con 175.378 votos, el Dr. Carlos Guevara Moreno con 149.935 votos. Éste revés no lo alejó de la política, por el contrario, continuó, a base de su gran persistencia, y en 1958 fue elegido concejal principal del cabildo de Guayaquil, venciendo una serie de obstáculos que grupos contrarios le pusieron para eliminarlo de esa elección, lamentablemente lo acusaron de irregularidades y fue destituido. Su espíritu luchador lo llevo a intervenir en las elecciones para la Presidencia de 1960, no pudiendo hacerlo por no cumplir con los requisitos de la ley de elecciones.

Personaje de múltiples facetas, como poeta escribió el poema Historia de Amor interpretado en pasillo por Julio Jaramillo, creador del vals Quejas cantado por los hermanos Lucas y Mario Montecel, rector de un colegio del que fue su fundador, En los años (1963-1966) el país era gobernado por una dictadura militar, escribiendo un capitulo negro de nuestra historia, determinando el paso de los Presidentes Clemente Yerovi y Otto Arosemena (1966-1968), por ese entonces existía descontento con los políticos. Eusebio se presenta como el cambio deseado para la conducción del país, proyectándose a nivel nacional, tenía frases como: Denme sus hijos tres meses y los hago contadores; en Ecuador se nace votando por el patrón y se muere votando por el patrón; el pueblo con Eusebio.

Inesperadamente Eusebio empieza a tener protagonismo político, los universitarios de izquierda lo apoyan y sus adversarios políticos (Dres. Velasco, Córdova, Ponce, Crespo etc.)comienzan a preocuparse por la acogida que estaba teniendo, temiendo que su votación pudiera definir la decisión final en la elección presidencial. En Portoviejo le hacen una recepción que rompe todas las expectativas por la cantidad de asistentes al mitin, esa noche regresa a Guayaquil y encontrándose en su casa le manifiestan que un grupo de universitarios lo esperan en la Universidad, Eusebio se encontraba preparando viaje a Quito pero decide ir a la Universidad donde sufre un quebranto en su salud, alcanzando a gritar “me han envenenado”, lo llevan al hospital Luis Vernaza por gestión del presidente Otto Arosemena es atendido de forma inmediata y se determina que el problema de salud tenido, se origina por un coma diabético y no por envenenamiento como manifestó.

Eusebio se aparta de sus coidearios, se diluye su campaña y se produce su retiro del evento electoral. En 1979 vuelve al ruedo por la carrera a la presidencia y hace binomio con Eloy Ortega sin obtener los resultados deseados. En 1980 fallece este ilustre Balzareño dejando una estela de tenacidad, lucha, coraje y sobre todo amor a su patria, por la que entrego esfuerzo, capacidad y los pocos recursos que disponía, nos probó el valor del hombre del pueblo, que sin poseer nada se enfrentó a candidatos de otra posición solo por el hecho de querer un cambio para beneficio de la patria que tanto quería. La historia ha sido mezquina con Eusebio, algún día saldrá otro Eusebio que cambie lo aparentemente incambiable.