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Emprendedores
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12 julio, 2018

La emprendedora que regresó medio millón de dólares a su inversionista tras descubrir era acosador sexual

A Polly Rodriguez le tomó más de dos años y 200 rechazos juntar el capital que necesitaba para su startup Unbound, una compañía que fabrica vibradores, lubricantes y otros productos sexuales. Las compañías de salud sexual son una venta difícil para los inversionistas y las plataformas publicitarias como las de Facebook y Google tienen políticas que prohiben anuncios en esta categoría.

Eventualmente, la compañía consiguió una ronda con Binary Capital. Dos semanas más tarde, Polly descubrió que Justin Caldbeck, el cofundador de Binary y socio administrativo, había sido acusado de violación en varias ocasiones.

“Estaba a la mitad de una junta cuando uno de mis inversionistas me dijo que la historia saldría al aire. El reportero Reed Albergotti, quién había cubierto originalmente la nota, me buscó para confirmar y me dijo lo dañinas que eran esas acusaciones.

Cuando colgué el teléfono, estaba enojada. Enojada de no saber antes de la reputación de Justin, enojada porque lo que le había hecho a esas mujeres y enojada por lo que implicaría para mi todo esto. A final de cuentas, era yo la que tenía que decidir si me iba a quedar con su inversión de $500 mil dólares, dinero que necesitaba desesperadamente.

Llamé a mi madre esa noche, llorando. Había trabajado muy duro para juntar ese dinero y ahora me enfrentaba a la decisión de tener que regresarlo. Mi mamá me animó a hacer lo correcto y regresarlo. De ahí, platiqué con un círculo de consejeros de confianza. El mejor apoyo que encontré fue la convicción de otras mujeres fundadoras.

Confronté a Justin sobre las acusaciones y lo negó todo por teléfono (las oficinas de Binary están en San Francisco y las mías en Nueva York, así que no lo conocí en persona). Además, me hice el compromiso personal de hablar directamente con las víctimas para entender lo que había pasado. Después de escuchar sus historias, sabía que no había forma en la que yo pudiera quedarme con ese dinero.

El otro socio de Binary, Jonathan Teo, me dijo que estaba haciendo lo correcto pero al minuto siguiente envió un correo a sus base de fundadores diciéndoles que quien regresaba financiamiento no tenía integridad. Me dejó fuera del correo, pero otros inversionistas me lo reenviaron, lo que me hizo sentir como basura.

Fue algo sumamente desgastante a nivel emocional durante dos meses, que fue lo que me llevó firmar todo el papeleo para regresarles su dinero. Y hubo momentos en los que pensé que tal vez había tomado la decisión incorrecta. Hubo inversionistas que me cuestionaron. “El dinero es verde, ¿qué importa de dónde viene?” decían. Y también yo era responsable por un equipo de otras 10 personas que se verían afectadas por mi decisión.

Eventualmente, Barbara Donoghue de Manzanita Capital me dio el dinero que había devuelto, y otros inversionistas pusieron más capital. Yo no estaba esperando ese resultado, pero creo que valoraron a un fundador que se mantiene firme en sus creencias y valores y hace lo correcto, aunque sea lo más difícil.

Aprendí que la integridad no tiene precio, y que si no tienes bien puestos tus valores y los de tu marca, realmente no tienes nada. Siempre puedes tener más dinero, pero tienes que creer en algo. Yo creo en las mujeres.”

Entrepreneur