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Emprendedores
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27 agosto, 2018

Enseña a ser innovador en los negocios

Dicen que las personas también son la música que escuchan. Desde su infancia las referencias musicales de Ernesto Noboa fueron bandas que rompieron con el status quo como Pink Floyd, The Beatles y Led Zeppelin.

Ernesto no tuvo una carrera musical, solo aprendió a tocar batería, pero sí llevó a la práctica otra enseñanza de estos íconos musicales: perseguir la innovación en los diferentes ámbitos de su vida.

Es el mayor de tres hermanos, de una familia guayaquileña, en la que la que se inculcó la libertad de pensamiento, pero siempre bajo principios cristianos, que hoy a sus 52 años siguen acompañándole. Debajo de una camiseta negra, estampada con un logo de su actual proyecto Rokk3r IDE, lleva consigo un crucifijo de madera.

El mundo empresarial nunca le fue ajeno. Su bisabuelo materno fue el fundador de Jabonería Nacional y Fábrica de Aceites La Favorita, firma de la que su padre fue gerente por 28 años. Mientras que su abuelo paterno fue gerente de Lotería Nacional. A pesar de ello, el ser empresario nunca fue una imposición de sus padres.

Al salir del colegio, por el contrario, no había mucha certeza sobre el futuro. Le encantaban la física y la matemática, pero se decidió por medicina. Mes y medio en la Universidad Católica de Guayaquil le bastó para saber que no fue una buena decisión.

Su próximo intento fue Administración de Empresas, en la Universidad de Dayton (Ohio, Estados Unidos), pero tras haber cursado año y medio se retiró y pidió cambio a Ingeniería Mecánica en la misma institución, donde finalmente se graduó en 1989. La actualización profesional ha sido una constante en su vida.

Tras graduarse, retornó al país y asumió el cargo de ingeniero industrial en la Fábrica de Aceites La Favorita, donde logró su primera innovación: la medición de la capacidad de los tanques con tecnología foránea.

Los dos grandes mentores de su vida, su padre y su tío y presidente de la compañía, Javier Vallerino, le dieron la libertad para hacer y equivocarse, cuenta Ernesto.

En 1994, con 28 años, se mudó nuevamente a EE.UU., para cursar un MBA en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Bostón, EE.UU.). Esta vez la experiencia fue distinta, ya estaba casado con Mónica Baquerizo, con quien ahora tiene siete hijos.

Dos años después retornó al negocio familiar como subdirector financiero y luego asumió la subdirección de mercadeo. Con la venta de la empresa a Unilever, en el 2000, decidió renunciar y ese mismo año se mudó a España con dos propósitos: cursar un PhD en Administración de Empresas del IESE Business School, en Barcelona y experimentar el modo de vida europeo.

La vivencia le duró cinco años, pero no solo amplió sus conocimientos en negocios. En esa etapa de su vida inició su carrera de escritor. Fue su pasión por la música la que lo condujo a hacer poesía, que desde el 2008 se convirtió en un oficio de disciplina: escribe durante una hora todos los días, entre las 05:45 y las 06:45.

“El arte en cualquier forma es el alma de un pueblo”, dice quien anhela dejar un legado al país como empresario y escritor. Desde 2012 ha publicado seis libros de poesía. Además escribió un libro sobre innovación: El Modelo 206.

“Ernesto tiene una vena creativa interesante, que la aplica no solo en la literatura, sino también en los negocios”, dice su amigo del colegio Gustavo Heinert.

Al retornar de España se dedicó a promover la innovación en el país. Dirige e imparte las cátedras de Estrategia Empresarial y Emprendimiento e Innovación en el IDE Business School. Además, es miembro fundador de la Corporación del Emprendimiento y la Innovación del Ecuador.

En 2007 fundó junto a Ricardo Noboa la consultora de negocios Lösning Business Solutions, empresa que fue absorbida el pasado año por Rokk3r, una firma estadounidense de capital abierto, cocreadora de negocios tecnológicos. Entre sus responsabilidades está la expansión de Rokk3r en América Latina.

“Es la persona más ética que he conocido en los negocios”, dice Lorenzo de Leo, general partner de Rokk3r sobre Ernesto. En alianza con el IDE Business School, en septiembre del pasado año, se conformó el centro de innovación Rokk3r IDE, que ofrece un curso a empresarios sobre innovación.

Josémaría Vázquez, director adjunto del IDE en Ecuador, lo describe como una persona de gran carisma y muy preocupada por su familia. Para Ernesto, educar a sus siete hijos ha sido la mejor experiencia de su vida, pero admite que no ha sido fácil lograr el equilibrio empresa- familia. “Es una búsqueda constante”.

RL