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Tecnología
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31 agosto, 2018

‘Energy Observer’, el primer barco propulsado por energías renovables e hidrógeno

El Energy Observer es el primer barco de propulsión eléctrica que funciona gracias a una combinación de energías renovables y un sistema de producción de hidrógeno a partir del agua de mar. Este catamarán, construido en Canadá en 1983, ha sido transformado hasta convertirse en un laboratorio experimental completamente autosuficiente. Toda la energía que necesita la produce el propio barco, que navega sin emitir gases de efecto invernadero ni partículas contaminantes.

Victorien Erussard, 39 años, oficial de marina mercante, fundador y capitán del Energy Observer, y Jérôme Delafosse, 47 años, jefe de la expedición y realizador de documentales se han embarcado en una “Odisea para el Futuro” de seis años (2017-2022), que visitará 50 países y hará escala en 101 puertos.

Las energías eólica y solar son las que cubrirán la demanda energética del buque la mayor parte del tiempo. El catamarán, de 30 metros de eslora, 12,8 de manga y 28 toneladas de desplazamiento, avanza impulsado por dos motores eléctricos alimentados por tres paneles fotovoltaicos (con una superficie de 130 m2), dos turbinas eólicas y una cometa de 50 m2. Cuando no hay viento ni sol, el barco es arrastrado por la cometa y los motores reversibles generan una corriente que permite producir hidrógeno. El barco también está equipado con diferentes sensores para analizar el estado de salud de los océanos.

“En el mar, a bordo del Energy Observer, necesitamos tanto sol como viento, baterías e hidrógeno. Las energías y los sistemas de almacenamiento se complementan entre sí, y tenemos que aprender a hacer que funcionen juntos: no hay una solución única para el cambio climático, sino muchas posibilidades”, señala Erussard.

Un barco innovador

El Energy Observer no es un barco nuevo, fue construido en 1983 por el arquitecto naval Nigel Irens para competir en regatas transoceánicas. La innovadora configuración del entonces maxi catamarán más grande del mundo marcó decisivamente la evolución de los multicascos. Bautizado inicialmente como Formule TAG, fue el primer barco de vela capaz de navegar 500 millas (aproximadamente 805 km) en menos de 24 horas, récord que conquistó en 1984.

Diez años después, con el nombre de Enza New Zealanda dos leyendas de la vela, el neozelandés Peter Blake y el británico Sir Robin Knox-Johnston, unieron sus fuerzas para conquistar el Trofeo Julio Verne. En 1994, en su segundo intento, realizaron la circunnavegación a vela más rápida, en 74 días 22 horas 17 minutos y 22 segundos. Su récord estuvo vigente hasta 1997. Después, el multicasco fue cambiando de manos y de nombre ­ ­-Royal & Sun Alliance, Team Legato y Daedalus- y siguió compitiendo hasta que en 2010 volcó en el Atlántico norte. La embarcación fue recuperada y transportada a la costa de Bretaña, donde permaneció atracada durante años.

En 2013, el navegante francés Frédéric Dahirel se hizo con el catamarán. Dos años más tarde, él y su compañero de regatas Victorien Erussard presentaron el proyecto al Comisariado de la Energía Atómica y Energías Alternativas y al Laboratorio de Innovación para Nuevas Tecnologías Energéticas y Nanomateriales (CEA-Liten). A partir de ahí, la iniciativa tomó un rumbo más tecnológico al incorporar la exploración de las posibilidades del hidrógeno marino como fuente de energía.

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