Domingo, 20 de Mayo del 2018. Guayaquil, Ecuador
Emprendedores
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17 mayo, 2018

Empresarios que huyen de la teoría

Casi todos los conocimientos que Cristobal Colón atesoraba acerca de geografía, cartografía o cosmografía antes de partir hacia América los había adquirido y desarrollado de manera práctica a lo largo de una dilatada trayectoria como navegante que había iniciado a los 14 años. Puesto que sus orígenes humildes no le habían permitido recibir una extensa educación formal, la experiencia y el contacto con otros marinos y expertos de su época habían sido su mejor escuela. Y tal vez fue precisamente ese déficit de conocimientos teóricos su mejor aliado. Porque lo que ningún tratado o maestro podrían haberle enseñado jamás fueron la osadía, la tenacidad y el espíritu aventurero que permitieron al genovés descubrir nada menos que un nuevo mundo.

Salvando las distancias, los aventureros del siglo XXI, los emprendedores, se enfrentan a un dilema parecido al de Colón. ¿De verdad se puede aprender o enseñar a ser emprendedor? Luis Miguel Belda, redactor jefe de TodoStartups, piensa que las altas cifras de mortandad temprana de las empresas españolas indican que la formación específica para emprendedores es tan deficitaria como necesaria. “La crisis y el desempleo hicieron que muchas personas vieran en la creación empresarial una salida. Y algunas ni consideraron la posibilidad de formarse para ello. Pensaron que su idea era buena y que todo lo que tenían que hacer era venderla”.

Como respuesta a ese error de partida, en los últimos años desde escuelas de negocios, universidades, organismos públicos, aceleradoras, incubadoras, asociaciones y otras instancias han surgido multitud de programas formativos destinados a este colectivo. La oferta es amplísima y abarca desde másteres oficiales hasta charlas de 20 minutos. Con esta formación se intenta cubrir ciertas lagunas que con frecuencia tienen los nuevos empresarios cuando intentan sacar adelante sus proyectos. Captar financiación, acceso al mercado o mantener el foco en el negocio son para Pascual Parada, director del programa de Dirección de Empresas para Emprendedores de IEBS Business School, algunas de ellas. “Los emprendedores a veces parecen fábricas de ideas. Pero esto que, en principio, es positivo, si no se controla se puede volver en su contra. Hay que ayudarlos a mantener un foco claro en el negocio y a no despistarse en la ejecución. La ejecución es clave”, remarca.

Eso sí, la formación tradicional en aula basada en contenidos teóricos encaja mal con el espíritu de las start-ups. Un docente con perfil de investigador de laboratorio o ratón de biblioteca que jamás haya puesto un pie en una empresa “de verdad” no debe esperar a ser recibido con vítores en una clase de emprendimiento. “Los emprendedores buscan formadores que hayan pasado por lo que ellos van a pasar, que los ayuden a discernir entre lo que es importante y lo que no. Valoran de forma excepcional las vivencias reales contadas por sus profesores, tanto las que fueron positivas como las que no”, comenta Parada. Sí, también las malas experiencias aportan. Belda afirma que el mejor contexto para aprender es el error. “Un error más un error no suman dos errores. Probar el fracaso nos permite saber cuál o cuáles de entre los caminos posibles ya podemos descartar”.

El País