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Salud
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10 septiembre, 2018

Embarazadas ‘fitness’, la última (y saludable) moda de Instagram

En 2014 la atleta estadounidense Alysia Montaño impactó a los espectadores del campeonato Nacional de atletismo de Estados Unidos al terminar –en última posición– la carrera de 800 metros lisos embarazada de ocho meses. Tres años más tarde Montaño repetía la experiencia, aunque esta vez en su quinto mes de gestación. Ambas hazañas le valieron el apodo de Wonder woman. Meses después Serena Williams ganaba el abierto de tenis de Australia –su 23 Gran Slam individua– con un feto de ocho semanas creciendo en su vientre. Estos son tan solo dos ejemplos de atletas de primera línea que han competido al más alto nivel siendo gestantes, pero se podrían sumar otros muchos nombres a la lista. Como el de Kerri Walsh Jennings, que se alzó con la medalla de oro de vóleibol en los Juegos Olímpicos de Londres; y mucho antes, en 1920, la sueca Magda Julin ganó el oro de los juegos de Amberes en patinaje estando embarazada de cuatro meses.

Pero no hay que fijarse en atletas de primer nivel para encontrar a futuras mamás que se entrenan de manera intensa durante la gestación. En el último año hastags como #fitmom o #mamafitness han conquistado las redes sociales acompañados de imágenes de mujeres en avanzado estado de gestación, que durante el embarazo practican deportes que van más allá del típico yoga (o pilates), la natación o los largos paseos. Pero, ¿es bueno para una futura mamá y para su futuro bebé hacer ejercicio intenso durante este tiempo?

La recomendación más común entre los ginecólogos es el reposo y el ejercicio moderado, muy moderado. “El deporte indicado para las embarazadas es caminar, nadar y otros ejercicios como el pilates. Levantar pesas, correr o hacer ejercicio más intenso es una barbaridad”, apunta el ginecólogo de la clínica Ruber Internacional Juan Vidal. Entre las contraindicaciones que señala el doctor Vidal está la prematuridad del parto, con todos los problemas que esto conlleva tanto para la madre como para el futuro bebé.

Sin embargo, otros profesionales como el doctor Ángel Gutiérrez, especialista en medicina deportiva y autor –junto a la ginecóloga Olga Odón– de un estudio auspiciado por la Universidad de Granada sobre la incidencia del deporte durante la gestación, difiere completamente. “Muchos de los ginecólogos actuales son muy conservadores y por eso no recomiendan el ejercicio intenso durante el embarazo”, explica en conversación telefónica a este diario. “Hay que tener en cuenta que no hace tanto tiempo nuestras abuelas trabajaban en el campo y en lo que hiciera falta, tanto durante el embarazo como en el posparto. Y nadie consideraba que eso fuera peligroso, ni para ellas ni para el bebé”, puntualiza.

Otros estudios sobre el mismo tema, como el realizado por la Universidad Politécnica de Madrid junto con la Universidad Western Ontario (Canadá), dan la razón a Gutiérrez. Según las conclusiones de esta investigación, publicadas en la revista European Journal of Obstetrics & Ginecology, se demostró que el ejercicio físico durante la gestación no solo no es perjudicial, sino que acorta el tiempo del parto. Después de estudiar a una muestra de 508 embarazadas divididas en dos grupos los resultados demostraron que practicar deporte adaptado durante la dulce espera puede reducir hasta en 50 minutos la duración del mismo.

Pero el ejercicio durante la gestación presenta muchos más beneficios que el acortar la salida del bebé. “Hemos comprobado que si la madre entrena durante el embarazo tienen menos incidencias de patologías como la preeclampsia, la depresión posparto, la diabetes gestacional y por supuesto la excesiva ganancia de peso”, asegura Gutiérrez. “Además, se reducen considerablemente otros síntomas como las náuseas o la ciática”.

¿Significa esto entonces que todas las embarazadas deben ponerse a hacer CrossFit y a correr 10 kilómetros todas las tardes? “Desde luego que no”, apunta. “Si no has hecho ejercicio nunca y te quedas embarazada, deberías empezar a ejercitarte. Pero siempre dentro de tus posibilidades, de tu capacidad física y de tu estado durante la gestación”, explica Gutiérrez.

Para ello, lo mejor es ponerse en manos de profesionales. Cada vez son más los gimnasios que ofertan planes de entrenamiento para mujeres embarazadas, como por ejemplo el centro granadino Body Global Training, dirigido por la entrenadora Carolina Roero. “Para poder entrenar a embarazadas hay que tener las directrices muy claras y trabajar siempre con un equipo multidisciplinar que englobe tanto la parte deportiva como la ginecológica”, explica Roero por teléfono.

Cuando se le pregunta qué ejercicios hay que realizar durante la gestación lo primero que deja claro es que no hay dos embarazadas iguales, y que por eso no puede dar una tabla universal de entrenamientos. “En nuestro centro lo primero que hacemos cuando llega una futura mamá es evaluar su condición física siguiendo una serie de test de la ACOG (Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos) y de la ACOGE (su homólogo español) y atendiendo a esto ya hacemos un plan completamente adaptado y personalizado para cada embarazada”, aclara.

A estas especificidades físicas de la madre también hay que unirle el trimestre en el que se encuentra, ya que dependiendo de la semana de gestación y de los cambios físicos que sufre la mujer los ejercicios deben variar. Esto lo sabe muy bien la atleta María Luisa Baena, que durante su segundo embarazo mantuvo sus entrenamientos y plasmó su experiencia en el libro Correr embarazada, una carrera de nueve meses (Desnivel). “Hasta la semana 32 seguía corriendo, aunque tuve que disminuir la intensidad de los entrenamientos”, recuerda Baena. “Porque a partir de esta semana mi centro de gravedad cambió con el crecimiento de la tripa, por lo que ya no tenía sentido seguir corriendo y reorienté mi preparación física por otros ejercicios como la elíptica para que el impacto sobre mis articulaciones fuera menor”, puntualiza.

Baena recuerda que cuando le planteó a su ginecólogo que quería continuar con su rutina física durante el embarazo este se opuso. “Entonces empecé a buscar información sobre el tema y contacté con el doctor Ángel Gutiérrez, y la ginecóloga Olga Odón que fueron quienes monitorizaron mis entrenamientos durante la gestación. Y los resultados que arrojaron estas pruebas fueron increíbles ya que mis marcas mejoraron. Algo que es normal porque iba dopada de hormonas del embarazo”, explica. Numerosos estudios, como el realizado por el profesor de kinesiología de la Universidad Estatal de Michigan James Pivarki, apuntan a que las atletas de alto nivel son mucho más resilientes cuando están embarazadas y logran mejorar sus marcas con más facilidad.

Además, apunta que su recuperación en el posparto fue mucho más corta que la de su anterior hijo, con el que no entrenó. “Dos meses después de dar a luz ya estaba corriendo la carrera de la mujer. Y comencé a entrenarme para esta competición 3 semanas después del parto”.

Esta pronta recuperación parece ser una constante en todas las mujeres que se preparan físicamente durante la gestación. Roero, que lleva más de 10 años entrenando a futuras mamás lo explica así: “El embarazo es como una maratón para la que hay que entrenarse. Si no te preparas puedes llegar muy, muy mal al final de esta carrera de fondo y la convalecencia puede ser mucho más larga que si has sido previsor”.

EL PAÍS