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Opinión
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18 septiembre, 2014

El Sudamericano de 1974 en Guayaquil

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Ávido lector de las Revistas “Goles”, “Gráfico” y “Mundo Deportivo”, que distribuía la Librería “Atlántida” de don Luis Loor, ubicada en los bajos de nuestra casa en Aguirre 228 y Pedro Carbo, donde hasta hace poco funcionaba Casa Tosi, tenía un cierto conocimiento del balompié argentino y uruguayo y los nombres de sus principales estrellas me resultaron familiares al momento de la realización de un sueño ecuatoriano, especialmente guayaquileño, el  XVII CAMPEONATO SUDAMERICANO DE FUTBOL.

Guayaquil contaba con una población estimada en poco más de doscientos mil habitantes y vistió sus mejores galas para recibir a los hermanos  de siete países que junto a Ecuador hacían el grupo más numeroso en el historial de esta festividad futbolera en América del Sur.

El Gobierno Nacional y la Municipalidad porteña aportaron de manera importante para poner el Estadio “Capwell” en óptimas condiciones, con una capacidad cercana veinte y ocho mil personas,, una cancha en perfecto estado y la mejor iluminación del continente a decir de los visitantes.

A una cuadra de mi casa, en la calles Clemente Ballén y Pichincha, el Hotel “Crillón” cobijaba a los seleccionados de Chile y  Uruguay, en tanto Argentina y Colombia moraban en el Hotel “Majestic” situado en Pedro Carbo y 9 de octubre.

Me hice hincha a muerte de la celeste y todos los días escapaba a “conversar” con Juan José Tulic, Ulises Terra, Osiris Romero, Shubert Gambetta y Eusebio Tejera, los dos últimos serían titulares de la Selección Campeona del Mundo en Brasil tres años después.

La selección argentina fue con mucho la mejor del Torneo,, a la oncena titular, Cozzi, Marante y Sobrero, Yácono, Perucca y Pescia, Boyé,  Méndez, Pontoni,  Moreno y Lostau, se sumarían de manera hasta cierto punto sorpresiva dos jugadores que serían considerados a nivel mundial como los mejores “5” y “9” en toda la historia del balompié, NESTOR RAUL ROSSI y el recientemente fallecido ALFREDO DI STEFANO.

URUGUAY  tendría como principales figuras a los antes mencionados Tejera y Gambetta, el goleador del Campeonato Nicolás Falero y el puntero derecho Julio Brito, suplente de Alcides Gighia en el Mundial de 1950.

PARAGUAY  lució entre los mejores merced a la capacidad del extraordinario golero Sinforiano García, una sobresaliente línea media que integraban Gavilán, Ocampo y Cantero, luciendo adelante Alejandrino Genes y Atilio López.

PERU puso en campo a verdaderas glorias de rico historial como el arquero Súarez, los zagueros Morales y Perales, y tres atacantes de gran jerarquía, Barbadillo, Vides Mosquera y el mejor cabeceador de América, Valeriano López.

CHILE lució con el “sapo” Sergio Livingstone, Fernando Riera y Andrés Prieto, mientras COLOMBIA presentaba como su mejor carta al famoso portero Efraín “caimán” Sánchez y zaguero Pitalúa, aportando BOLIVIA con su terceto posterior Arraya, Acha y Bustamante, siendo su mejor figura el atacante Juan Ugarte.

La inauguración tuvo lugar el 30 de noviembre con el Desfile, así se estilaba, de las ocho Delegaciones participantes en su orden: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay y Ecuador que cerraba el grupo como anfitrión.

A renglón seguido el primer partido, Ecuador enfrentando a Bolivia para muchos noventa minutos “de trámite”, para todos una desilusión, no pudimos vencer al equipo del Altiplano debiendo conformarnos con empate a dos goles.  El “chivo” José María Jiménez castigó en dos oportunidades al golero boliviano y el centro delantero Ugarte fue el “verdugo” de Napoleón Medina enviándolo a recoger el balón en dos ocasiones.

Luego enfrentamos al “segundo rival chico”, Colombia, sufriendo una nueva frustración al empatar sin goles, con el agravante de haber fallado una pena máxima  Gonzalo Pozo que la envió  por encima del horizontal.

El tercer rival de nuestra selección fue Chile ante el que perdimos 3-0, a continuación Uruguay nos humilló con un 6-0, rehabilitándonos ante Perú con un empate a cero goles, cumpliendo la mejor actuación ante el poderoso equipo albiceleste cayendo por 2 a 0, cerrando esta nueva página  de desastres ante Paraguay que nos goleó 4 a 0.

Total, siete partidos jugados, ninguno ganado, tres empatados y cuatro perdidos.

Mejor que en nuestras cuatro participaciones previas, pero igualmente pobre, muy pobre lo mostrado.

En el Sudamericano de 1939, en Perú, jugamos cuatro partidos,  en 1941 asistimos a Chile jugando igual cantidad de encuentros, presentes en Uruguay el año 1941 jugando seis veces, igual número que en Chile, año 1945.

En total jugamos veinte partidos, perdimos en diez y nueve ocasiones y solo alcanzamos a  empatar una vez.

Ramón Unamuno fue Entrenador de nuestro seleccionado y Rómulo Viteri Baquerizo tuvo a su cargo la preparación física, siendo Felipe Vera el Masajista.

El Seleccionado ecuatoriano estuvo conformado por Napoleón “loco”  Medina y Alfredo Carrillo, arqueros, los zagueros fueron Jorge “chompi” Henríquez, Carlos “pibe” Sánchez, Félix Leyton Zurita y Alfredo Molina, en la línea media alternaron Celso Ortiz, Ricardo “chinche” Riveros, Enrique “moscovita” Álvarez, Eduardo “chato” Ortiz, Luis Antonio  “mellizo” Mendoza y Heráclides ”ñañá” Marín. Y los delanteros eran Víctor “cuchucho” Cevallos,, Guillermo Gavilánez, José “chivo” Jiménez,  Enrique Cantos, Víctor Aguayo, Federico Zenck, César Garnica,  José “pelusa” Vargas, Gonzalo Pozo y José Luis Mendoza, el otro mellizo.

Carrillo, Ortiz y Molina eran ambateños, Riveros y Marín eran manabitas, Aguayo riobambeño, Gavilánez, Garnica y Pozo quiteños, los restantes guayaquileños.

No funcionó aquello de NO HAY QUINTO MALO,  también esta vez, aun en casa, la pasamos mal y no pudimos ganar, recién dos años después en Brasil rompimos el celofán derrotando a Colombia por cuatro golpes a uno.

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