Martes, 18 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
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1 septiembre, 2014

El granero de La Nación

Leonardo Escobar Bravo leonardoescobarb@hotmail.com

La paz, el cambio de la búsqueda del buen vivir en Ecuador, fue producto del éxodo valiente de tres millones de compatriotas, partieron los maiceros, arroceros, papicultores, horticultores, caficultores, ganaderos…,  inclusive, talentos humanos de nuestras universidades sirven en Chile, Europa, etc.

En nuestros héroes anónimos primaron sus deseos de amor -sin medir riesgos- y sostener económicamente manteniendo unidas a las familias ecuatorianas. Este sacrificio llevó a que 56,7 % de los niños ecuatorianos, en un momento tuvieron a uno de sus seres queridos, padre o madre en el extranjero,  incluso ambos en muchos casos. La angustia del éxodo no lleno de felicidad al contemplar el panorama de bellas casas deshabitadas hasta la fecha en la serranía del Austro, construidas con las remesas enviadas. La articulista Marcia Andrade Peralta, nos denuncia en su artículo "Hijos del Éxodo y la incertidumbre".

Tragedia dantesca que dejó huellas profundas en el núcleo familiar y un abandono en el campo y seguridad alimentaria, enorme costo social, hechos ocurridos en países vecinos y de la región, con revoluciones sangrientas, guerrilleros,  proliferación de pandillas, nietos recuperados por las abuelas de mayo, microtráfico…,  hoy vamos superando el daño que nos legaron a los que un día alguien los califico y les dijo: entontecidos por el dinero.”

Luego de años de ambiciones desmedidas, de grupos de poder, familiares banqueros que pugnaban por herencias, los llevó a planificar con leyes el atraco bancario en el Congreso y Asamblea Constituyente en Riobamba, similar a la época Floriana, fomentando vorágines políticas, que se inician a mediados del año 1.995, causando la inseguridad Constitucional y el abandono de camaroneras, bananeras, plataneras, cacaotales, frutales, hortalizas, legumbres, tubérculos, granjas agropecuarias, microempresas, hasta llegar al cambio de moneda que favorece a quienes crearon el caos, más no a un pueblo que va a las tierras del Levante español a sembrar y cosechar para el mercado europeo; otros, a buscar el sueño americano porque ya tenían familiares asentados. Nos viene a la memoria la tragedia de campesinos ecuatorianos a causa del tren regional de Murcia, o los compatriotas muertos en el atentado de ETA en la estación de Chamartín, el atentado en las torres Gemelas, pasajeros del tren de la bestia, o los abandonados, e incluso decapitados por  los coyoteros al no  prestarse a ser mulas de los capos en la frontera de los sueños.

Esto nos motiva a escribir con fe y optimismo que somos capaces de superar las tragedias causadas por los auto expulsados de la Patria, incluso  a lo que ellos quisieron llegar según nos dice un Pasaje Bíblico: “Al que no tiene, aun lo que tiene se le quitara”.  No, la esperanza y la lucha esta firme y nos encaminamos a no permitir retornos de estos chuchumecos de antes, pelucones del presente.

 

Hoy estamos volviendo a poner la misión, visión y valores  al campo, no con la agilidad que la revolución o cambio eminente de productividad lo requiere. Ya se están frenando las importaciones de productos que somos autosuficientes, maíz, más de un millón de toneladas  dan nuestros maizales; arroz, nos sobra para exportar el 30% de la producción; papa, ya no más importación para las comidas chatarras, hoy sembramos papa variedad bastón.

En el dialogo virtual que mantendremos, nos ayudaremos a incrementar e investigar sobre los productos que da la madre tierra para los tres golpes: desayuno, almuerzo y merienda. No todos disfrutan de estas comidas en un país que debe ser el granero de La Nación, América y el mundo.

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