Sábado, 18 de Agosto del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
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14 junio, 2018

El club de Maduro

Gerardo Maldonado

germaldo1@yahoo.com

En el entramado de la política internacional, Lenin mantiene una posición endeble. El voto del Ecuador en la reunión de la OEA para condenar a Maduro y no reconocer su “triunfo” electoral por el rompimiento del orden democrático, se dio con la ambigua careta de la abstención que en términos reales, es decir “no hacemos nada”, “nos importa muy poco”, “pero tampoco condenamos al dictador”, cuyas consecuencias del manejo infame del país se manifiestan en la diáspora de varios millones de venezolanos producido por la falta de confianza en el modelo económico en el cual la inflación superó en mayo de 2018 el 25.000% anual, y la arremetida contra los grupos divergentes es cada día más atroz. El salomónico criterio de pedir al gobierno Madurista que haga una Consulta Popular para preguntar a la comunidad venezolana el camino a seguir, es uno más de los cantos de sirena de la posición ecuatoriana.

El manoseado concepto del diálogo está caducado hace tiempo. De eso se han valido los dictadores para mantener sometidos a sus pueblos. Por eso la oposición venezolana dejó de creer hace rato en este artificio, cuando la mesa de la unidad (MUD) ingenuamente se prestó para ciertas conversaciones, mientras Maduro, Cabello y toda la flota de indeseables preparaban una Constituyente a su manera para deslegitimar a la mayoría de oposición triunfadora de las elecciones para Asambleístas. Esta cantidad de maniobras burdas y nada democráticas provocaron un abstencionismo nunca visto; por eso, en las elecciones del 20 de mayo pasado no llegaron a votar ni el 20%, aunque el oficialismo, con la complicidad del CNE de Tibisay Lucena dijo que fue el 48%.

Pero hay un evento significativo. El nombramiento de María Fernanda Espinosa como presidenta temporal de la ONU dejó un amargo sabor de boca. Quienes conciben a esta designación como un especial acontecimiento para el país, no reparan en analizar su silencio cómplice con el apoyo incondicional al club de Maduro; y lo peor, es ese juego de palabras a través del cual un día parecía que Lenin estaba en contra de algunas actitudes de Espinosa, cuando le endosó la responsabilidad de la nacionalización de Assange; y otros, tal como confesó en su discurso la ex Canciller, recibía llamadas de Moreno para consultarle cómo estaba el lobby para alcanzar la posición de la cual hoy se ufana. Una larga estela de dudas quedó flotando sobre la verdadera posición del Ecuador en materia diplomática.

Y es fundamental resolver el tema. Primero deberá nombrar a un Canciller independiente, aunque suenan varios nombres de la vieja guardia de AP, para reinstaurar el nombre del Ecuador en los foros internacionales, como un país serio, respetuoso de los acuerdos y con una visión de largo plazo, que alcance entre otras cosas a recuperar la sanidad financiera y el enrolamiento en la dinámica del mundo. Basados en los hechos de países con imagen y credibilidad, si Lenin logró descorreisar el equipo de economía y finanzas, para devolverle al país tranquilidad, responder a los pedidos del sector privado y mover el motor de la economía, debería serle mucho más fácil remozar al equipo exterior; esto es necesario, urgente y no debería estar en discusión porque es el otro brazo necesario para salir de la crisis de los diez años anteriores. Y que de frente le diga NO a canallas como Maduro. Ya es hora!!

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