Viernes, 20 de Octubre del 2017. Guayaquil, Ecuador
Opinión
opinion-la nacion

16 junio, 2017

CON SABOR A MORALEJA

Bridget Gibbs Andrade

Cuenca - Ecuador

adonairey@hotmail.com

CINISMO A LA CARTA

En varias de sus últimas apariciones el Vice-Presidente se ha encargado de aseverar, reconfirmar y garantizar que sus declaraciones están libres de falsedades; aquellas, ha dicho, rebosan transparencia, veracidad y confiabilidad. Mientras la oposición declara que los hechos lo señalan como posible culpable de los desmanes cometidos en los sectores estratégicos, él, impasible, transforma estos hechos en calumnias. Tiene un talento innato para victimizarse y utilizar el cinismo a la carta, convirtiéndose en un arquetipo político especializado en ocultar sus acciones, nada consta a su nombre, precisamente para no responder por nada.

El Tío Ricardo habría recibido 13 millones de dólares de la compañía brasilera, como una retribución por los contratos que firmó esa compañía en el país. Le pagaron por ser pariente de un alto funcionario del gobierno. ¿Quién será? Si no fue su sobrino, ¿quién fue? Sin embargo, luego de estas revelaciones, el sobrino no ha dado indicios de una probable renuncia, ni de una defensa en su contra. Acepta que lamentablemente su tío se enredó en este enredo, pero no cuenta que el que metió en este lío al tío, fue él… y conste que lo visita solo una vez al año. Llegó a decir que los pícaros opositores quisieron evitar que el binomio oficialista fuera elegido, después de haber logrado en diez años lo que debió hacerse hace seis décadas. Como si nosotros no supiéramos que nos “dieron eligiendo” a las nuevas autoridades.

Tal cual un actor de una película mafiosa, despliega una actitud heroica enfatizando la despedida que le propinó en su oficina (la que tiene los vidrios más limpios, pulcros y transparentes) al perverso de Marcelo Oderbrecht, por una insinuación igual de perversa. Cuando le preguntan porque no estuvo atento a los atracos que se habrían dado en los sectores estratégicos de los cuales él era responsable, argumenta que sus deberes eran liderar, coordinar y articular… menos controlar… para eso existen otros organismos del Estado. Además, ¿cómo iba a saber que en los sectores que estaban bajo su cargo laboraban traidores encubiertos? Pienso que eso es pedir demasiado a los que se parten el lomo trabajando como él… digo no más…

Así, de capítulo en capítulo, va tejiendo la trama que se está urdiendo (según su versión) para desprestigiarlo. Si hiciera una comparación de su historia fantástica con la realidad, podría darse cuenta que el único al que engaña es a él mismo. El cinismo a la carta, lamentablemente, se ha convertido en marca registrada del oficialismo.

“Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo. Se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”… A.Lincoln

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