Martes, 18 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
opinion-la nacion

12 enero, 2018

CON SABOR A MORALEJA

Bridget Gibbs Andrade

Cuenca - Ecuador

adonairey@hotmail.com

TOME ASIENTO

Por favor, pase, tome asiento. Si, usted, el que está dudando si sentarse o alejarse. Venga y siéntese que el show va a continuar. El nuevo director de teatro, el que se encarga de liderar la puesta en escena y dar indicaciones a todos los involucrados, el que conoce a profundidad la obra que dirige (aunque a veces él afirme lo contrario), el que elige a los actores además de darles a cada uno pautas sobre cómo representar sus personajes, aquel que nos vendió el cuento sobre la decisiva y urgente oxigenación del desgastado elenco, está en serios aprietos. No cumplió lo que prometió y la audiencia está que estalla de la indignación; planean exigirle la devolución de la taquilla después del 4 de febrero, si no dirige el nuevo show como ofreció. Es inverosímil que el ex actor dramático (el de los berrinches y las mil y una caras) después de haber sustraído el dinero de la caja fuerte y la caja chica, no esté preso, mientras los que investigaron y denunciaron la flagrante corrupción al interior de este triste teatro, sigan usando grilletes.

Recordemos que antes de estrenarse como director del “nuevo show” el año anterior, en el 2013 inauguró el Circo Social que sólo en la ciudad de Cuenca, tuvo un costo de tres millones de dólares. Si sumamos a esta última más inauguraciones como los demás Circos Sociales inservibles, la fundación Manuela Espejo, las mal edificadas y planificadas escuelas del Milenio, tenemos como resultado un total fiasco. Esta semana anunció el inicio de la misión “Menos pobreza, más desarrollo”. Hubiese sido preferible que anuncie la ejecución de una misión impostergable en contra de la corrupción, que de tanto postergarla, se ha tornado intolerable, pudiendo llamarse: “Menos diálogo, más hechos” o, “Más pantalones, a la cárcel los ladrones”… son meras sugerencias, señor director.

Los actores escogidos para esta obra de teatro han estudiado por diez años el mismo guión, bajo la tutela del más grande mitomano, obteniendo como desenlace una lamentable actuación. Siendo parte activa de la audiencia hastiada y cansada, pienso aceptar esta invitación. Entraré, tomaré asiento junto a ustedes y vigilaré con suma atención la trama a seguir por el director. Espero que después del 4 de febrero, podamos respirar días mejores, más estables y alentadores. Espero también que el director decida dar un giro convincente y se dedique a dirigir inteligentemente el “nuevo show”.

Estos son mis fervorosos y patrióticos deseos…

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.