Sábado, 22 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Emprendedores
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1 septiembre, 2018

El ceviche aguacatado es el producto estrella

El ceviche manabita, con maní, aguacate y mariscos, es la especialidad del restaurante Santo Manaba, ubicado en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Las hermanas Diana y Johana Alcívar iniciaron este año con el negocio para brindar una propuesta al comensal, en la que también se pueda hacer turismo.

Dos agencias de viajes incluyeron dentro de sus paquetes a Santo Manaba. Es decir, el turista desayuna en este negocio y luego recorre las rutas turísticas que incluyen visitas a los tsáchilas, al zoológico, cascadas y otros.

Con fotografías y frases en las paredes, las emprendedoras buscan mostrar las costumbres y tradiciones de las dos provincias.

Incluso, en su menú se degustan platos que culturalmente se comen en esta región por la influencia de la colonia manabita. Entre estos está el bolón y el tigrillo.

Su especialidad es el ceviche montuvio, que es originario del cantón Jipijapa. A diferencia de los ceviches tradicionales, en los que el ingrediente estrella es el marisco, en este brilla el aguacate que se sirve en grandes pedazos y la crema de maní, que le da el toque manabita.

Es la primera vez que este producto se degusta en Santo Domingo. Por eso, las hermanas Alcívar, reconoce que no fue fácil introducirlo en el mercado.

Luego de probarlo, los clientes han regresado. De martes a viernes se venden 100 platos, aproximadamente, a diario. Pero, el fin de semana las ventas se triplican.

Diana Alcívar afirma que no esperaron tener esa acogida debido a que su local no está ubicado en la zona céntrica de la ciudad. Por eso empezaron a promocionarse en redes sociales y a subir fotos de los platos. Además, hicieron tarjetas con frases para que los clientes se tomaran fotos en el restaurante.

La comensal Jessica Carrión afirma que se volvió cliente del local por la atención que le brindan y el sabor de los platos. “Nos reciben con una copita de rompope. El lugar es tranquilo y se pueden hacer reuniones familiares”.

Otro de los factores a los que atribuyen el éxito es que el lugar fue construido para que el comensal, luego de servirse los alimentos, pueda quedarse a conversar con sus amigos y familia.

Incluso construyeron un área exclusiva para los niños. El piso es de césped y colocaron juegos didácticos para que los más pequeños se entretengan.

La idea de este negocio nació hace varios años, cuando las dos hermanas trabajaban en Quito.

Los fines de semana visitaban Santo Domingo. “Un día nos decidimos y regresamos definitivamente. Pero, lo hicimos con una meta de negocio innovadora”, manifiesta Diana.

En el 2017 las hermanas empezaron a darle forma a la idea y a construir el restaurante en un espacio familiar, que era utilizado como un parqueadero de vehículos.

Con los ahorros de más de 10 años de trabajo y un préstamo bancario, las emprendedoras invirtieron USD 20 000 en el local. Mandaron a construir unas mesas con pallets, imprimieron fotografías, adecuaron la cocina y compraron enseres y mobiliario.

Desde el próximo mes innovarán con un nuevo tipo de ceviche mixto con calamar, cangrejo y un toque de maní.

RL