Miércoles, 19 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
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8 septiembre, 2014

Cabezas Duras

Leonardo Escobar Bravo

leonardoescobarb@hotmail.com

Real Academia Española.Testaferro. (Del it. testa-ferro, cabeza de hierro).Persona que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otra persona.

“Y creo sinceramente, con ustedes, que los establecimientos bancarios son más peligrosos que los ejércitos...”— Thomas Jefferson.

Los cabezas duras de siempre, esa estirpe histórica de individuos que no parecen inmutarse ante la miseria ajena, que jamás cambian su enfrascado cometido por servir y prestarse totalmente a la oportunidad del enriquecimiento rapaz.

De todos los males que la banca privada y comercio irregulado han generado, el testaferrismo es uno que infecta terriblemente nuestros tiempos, y en Ecuador es de particular interés por su propagación, como si fuese una pandemia. Estas personas que si no prestan sus nombres para el fraude, como buenos embusteros recurren al engaño y emplean el nombre de gente ingenua al tema, delegando la culpa a inocentes –martirizándolos– en su visión por salir impunes y con los bolsillos llenos; estos personajes superficiales cuya única, idiota y vacía meta es la de llenarse los bolsillos: el lleve y con vuelto incluido. Los nombres de obreros, empleadas, choferes, guardianes, hasta difuntos son puestos como titulares en esta práctica infame, precedida por prestigiosos titulados con Masters y hasta PhD. Es verdaderamente increíble que sea posible tremenda indisposición a renunciar –o predisposición a adquirir– fáciles fortunas, tanto que se recurre a artificios en las leyes y economía para llevar a cabo estos actos de manicomio. Campañas gubernamentales, hoy, advierten sobre el peligro, informan a la ciudadanía sobre estas ilegitimidades con la esperanza de mitigar la corrupción y sanear el sistema, pero ellos insisten, se infiltran y en este último quinquenio con todos los controles bancarios sonó la alarma de que pueden y quieren volver al poder.

Fue en septiembre de 1995 que inició un declive en nuestra patria (aunque se precuelaba desde años antes), una etapa de destituciones de autoridades elegidas por el pueblo soberano, y por capricho y conveniencia reemplazando Vicepresidentes, poniendo Presidentes Interinos, inventando cargos, elaborando y efectuando un vil -juego de tronos- que asalariaba a golpistas y los ponía a cargo de reformas constitucionales. Casi parecieron salir triunfantes, pensando que nunca se les pasaría factura… después de todo, en lavados y atracos queda poca mancha. Afortunadamente queda justicia en este mundo, y aunque esos buitres siguen acechando, están marcados, y hieden a los cadáveres consumidos; sabemos quiénes son, sus escándalos van saliendo a la luz.

Quisieron ser titiriteros, pasar desapercibidos mientras importantes nombres se alzaban y caían; pero ellos, esos brotes de la incapacidad bancaria, danzaban detrás de la cortina. Aquellos aciagos días del feriado bancario, millones de ecuatorianos despertaron sin techo y se vieron forzados a un éxodo hacia tierras lejanas, desde donde extrañaron a sus hijos que crecían sin el amor de la familia. Padres, madres, abuelos que se ausentaron para reenviar las famosas remesas de dólares que salvaron al país, mientras que testaferros con fideicomisos con nombres de hacienda, con la esperanza y alegría de consorcioscubrían deudas millonarias en dólares con terrenos peninsulares y demás. Pretenden darse el lujo de escribir y ser columnistas, hablarnos de moral, ética y defender la derecha económica que, recientemente, se vuelve a pensar ganadora ya tienen… ¡banquero!

 Leer  libros, diarios, internet, nos permiten conocer la verdad, y a través de esta conocer nombres, apellidos, fechas, documentos que ahí están, aquello que casi nadie se atreve a publicar por miedo, salvo pocos, poquísimos políticos y periodistas que no tememos que la verdad llegue a ustedes. La Patria y nuestro pueblo a la carga, romperán la argolla de la tiranía, y pondremos al descubierto a los corruptos. En nuestro próximo dialogo virtual expondremos la danza de millones, auditorías, turismo deportivo, muertos vivientes jugando balompié, coyoteros, todo un cambalache Sólo con la estabilidad democrática ya hemos caminado; será que por eso ladran, cabezas duras que no aprenden.

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