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Internacional
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10 septiembre, 2018

Brusco giro en caso de espionaje favorecería a expresidente panameño

En un brusco giro de los procesos contra el expresidente Ricardo Martinelli y dos exfuncionarios de seguridad, testigos que les imputaban responsabilidad de espionaje telefónico se retractaron, lo que presenta hoy otro escenario judicial en Panamá.

Las nuevas versiones regocijaron al equipo de defensa del exmandatario, que augura el desmoronamiento del expediente, sin que tribunal alguno emitiera fallo hasta el momento, mientras anunciaron ya una demanda e indemnización por 120 millones de dólares contra funcionarios gubernamentales que consideran 'organización criminal'.

El vuelco de la situación se inició tras el cambio de testimonio del exagente del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) Jaime Agrazal, quien anteriormente incriminó a los exsecretarios de esa institución, Alejandro Garuz y Gustavo Pérez, de participar directamente en espionaje ilegal a opositores, bajo el mando de Martinelli.

Aseguró que actuó bajo presión y promesas del CSN, sobre lo cual, Rolando López, secretario de la institución, en una declaración escribió: 'rechazo y desmiento categóricamente por falsas, las afirmaciones de un testigo en un caso penal, en la que intenta vincular a miembros de esta institución en actuaciones contrarias a la ley'.

Unos días después se conoció que Isabella Stanziola, quien en 2015 delató a Pérez y confirmó su relación con el espionaje telefónico a opositores, escribió una declaración jurada con fecha 26 de febrero de 2018, donde aseguró que actuó bajo presiones de las actuales autoridades panameñas.

Gustavo es una persona desconfiada por su formación profesional y educación, pero alguna razón que desconozco le hizo confiar en mí y es así como me entero de que él fue a Israel a comprar unos equipos de escucha, expuso Stanziola en entrevista exclusiva con Prensa Latina, en agosto de 2015.

Sus declaraciones a las autoridades en el inicio de las pesquisas permitieron encontrar pruebas que inculpan a Pérez, pero, lo que ella calificó de maniobra sucia, convirtieron la confesión en un escándalo con matices sentimentales, opinó.

El subsecretario de la Procuraduría, David Díaz, a nombre de su institución me pidió que ofreciera una entrevista al canal local Telemetro, como testigo protegida y accedí a la misma con planos que me mostraron de espaldas, explicó.

Gustavo se percató quién yo era y reveló públicamente mi identidad, pero lejos de protegerme, la Procuraduría tomó distancia y permitió el escándalo donde me tildaron de 'despechada' y destruyeron la validez de mi testimonio, a lo que se sumó el entonces embajador de Israel en Panamá, Alexander Galilee, quien negó la compra.

No obstante, las investigaciones apoyaron las declaraciones de Stanziola, porque el sistema de alta tecnología para la escucha fue suministrado por la empresa israelí M.L.M. Protection LTD, en julio del 2010, y comprado con fondos del gubernamental Programa de Ayuda Nacional, según fuentes cercanas al expediente.

Además, a Pérez le encontraron en su casa armas de grueso calibre y abundante documentación que lo vinculan al espionaje a figuras políticas, de la sociedad civil, entre otras víctimas, publicaron entonces reportes de prensa.

Stanziola accedió a la entrevista en su antigua residencia en esta capital (actualmente vive en Italia), de forma voluntaria mediante contactos personales, y reveló, además, vínculos entre la empresa Panamá Port, que opera la mayor rada del país, Martinelli y Pérez, donde según ella encontraron material que prueba la relación.

Los políticos Michel Doens y Balbina Herrera, son dos de las personas espiadas de las que Stanziola tuvo información, además de conocer por su confidente la penetración de la aplicación whatsapp para celulares, mensajería de texto y comunicaciones de voz, que probó con el teléfono de ella misma.

mem/orm

PRENSA LATINA