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El extenista publica en España sus memorias, 'Open', cinco años después de sacudir las librerías de EEUU.

El extenista publica en España sus memorias, ‘Open’, cinco años después de sacudir las librerías de EEUU.

2 septiembre, 2014

Agassi insiste: “Odio el tenis”

Cinco años después de su publicación y tras un meteórico éxito de ventajas, la biografía de Andre Agassi, 'Open', que se publicó ayer.

“Juego al tenis para ganarme la vida, aunque odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y siempre lo he detestado”. Andre Agassi define así la relación con su deporte desde el primer capítulo de su biografía Open, que se editó en 2009 y, cinco años después y tras un meteórico éxito de ventas, que fue publicado ayer.

Agassi repite su odio durante todo el libro. “En realidad no lo odias”, le replican algunos como el actor Kevin Kostner o su primera mujer, la actriz Brooke Shields. Sólo la extenista Steffi Graf, su esposa actual y madre de sus dos hijos, entiende la confesión y le hace un gesto que significa: “Como todos, ¿no?”.

Además de haber sido números uno, Agassi y Graf tienen en común un padre que les machacó la infancia para convertirles en campeones. Andre relata cómo Mike Agassi, un irascible púgil olímpico iraní, le obligaba a golpear al menos 2.500 pelotas diarias lanzadas por un dragón artesanal. Su teoría es que con un millón de bolas al año, necesariamente su hijo llegaría a lo más alto. Los padres de ambos, Mike y Peter Graf, protagonizan en el libro uno de los momentos más cómicos y reveladores. Casi llegan a las manos.

Efectivamente, Agassi llegó a número uno en dos fases distintas, la segunda tras superar una fase depresiva que le hundió en el 141º puesto del ránking y que le hizo probar el Gack, una metanfetamina cristalizada. Su desliz acabó en un positivo, que la ATP le levantó después de que Andre mintiera en una carta. El lance ya generó mucha polémica en 2009, cuando salió el libro.

En esa época Agassi ya estaba rapado al cero. Luchó contra su calvicie compitiendo con postizos, hasta que Brooke le convenció: “Te sentirías liberado”. En un acto ceremonioso con su gente más querida, el peluquero de la actriz cambió la imagen de Andre para siempre.  (US OPEN/La Nación)