Jueves, 20 de Septiembre del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
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1 septiembre, 2014

Fundaciones y su labor social

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

Si bien el presidente Rafael Correa ha hecho conocer que revisará y apoyará a las fundaciones que se dedican al verdadero voluntariado, no dejan de preocupar las disposiciones del Decreto 16 que impone requisitos y plazos mínimos que deben cumplir para su funcionamiento o caso contrario terminarán desapareciendo

El presidente tiene algunos años viviendo en la capital y alejado de su natal Guayaquil, pero conoce a la perfección lo que es el voluntariado  que se practica en la ciudad.

Quien puede en este país desconocer la labor del Cuerpo de Bomberos, institución más antigua después del cabildo, la Filantrópica, Junta de Beneficencia, Solca, etc. En todas ellas dan su aporte desinteresado personas a las que ahora se llama con desprecio patricios.

 Hay que reconocer que debe haber vivarachos que con el membrete de fundación hacen de las suyas y lucran de la ingenuidad de personas, pero generalizar como ya se está volviendo una costumbre, es un trecho enorme. Conozco la labor de Acorvol ya que trabajamos juntos en el Niño 1998, y es de sacársele el sombrero.

Desconocer  lo que realizó las fundaciones Crecer y Cariño, hoy desaparecidas con los niños de la calle y su nutrición, así como la Junta con sus hospitales, Solca y su atención a  los afectados de cáncer, bomberos y su arriesgar la vida a diario, es por decir poco, una torpeza. No puede el Estado acaparar todo so pretexto de un socialismo hoy denominado del siglo 21.

El guayaquileño es solidario por naturaleza y desinteresado de corazón; por eso existe un voluntariado del que carecen otras ciudades del país. Guayaquil se ha levantado de grandes catástrofes como incendios, enfermedades, plagas, etc, gracias a su gente de noble proceder, que no puede ridiculizarse ni menospreciase.

Hay que estar atentos, una cosa puede ser lo que diga el Presidente, pero otra  distinta la de sus acólitos.

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