Lunes, 20 de Agosto del 2018. Guayaquil, Ecuador
Opinión
opinion-la nacion

9 agosto, 2018

Focalizar los subsidios

Gerardo Maldonado

germaldo1@yahoo.com

En estos días a propósito de las declaraciones del Ministro de Hidrocarburos Carlos Pérez García de que se estaría estudiando una posible eliminación de los subsidios a los combustibles, renace un debate de larga data en el país.

Los subsidios en su concepción económica liberal son nefastos. Pero hay sectores de la economía o la población que requieren ayuda, porque los precios reales de los hidrocarburos como la gasolina, el diésel y el gas licuado no pueden ser pagados por toda la población. Pero sí por una buena parte.

El FMI siempre recomienda la eliminación generalizada de los subsidios, y eso causa malestar sobretodo en los economistas ortodoxos llamados progresistas o de izquierda, que tienen un extraordinario nivel de vida, pero utilizan el discurso de la pobreza para aparecer como los salvadores de los desposeídos.

Analicemos algunos temas. En 2017 el Ecuador subsidió cerca de US$ 1200 millones y se prevé que para 2018 serán US$ 1700, es decir un 42% adicional, esto como producto de la subida de los precios del petróleo, y el consecuente incremento de los costos en la importación de los derivados, debido a la dependencia del exterior que el país mantiene desde hace mucho tiempo en esta materia. En marzo del 2018, analistas reportaban un incremento de 2% en la pobreza del sector rural del país, al pasar del 38% al 40%; las principales causas, la crisis, el desempleo y la falta de oportunidades de acceder a mejores condiciones de vida. En el consumo de gas, los sectores más beneficiados por el subsidio son los dos quintiles más altos en ingresos, que según estudios consumen entre 3 y 4 cilindros al mes promedio; mientras los quintiles más pobres utilizan entre 1,2 a 1,3 cilindros. En términos generales los datos han variado muy poco desde 1998, cuando el consultor Wladymir Brborich realizó un estudio muy serio sobre la materia.

Respecto al consumo de la gasolina, la situación es parecida. Son los sectores de mayores ingresos quienes son los más beneficiados con el subsidio, y en este caso la clase media hacia arriba, la de los quintiles 3º al 5º, porque justamente en estos niveles existen entre 2 y 3 vehículos por familia.

La lógica supone que la focalización sería el mejor camino para evitar derroches de recursos a través del beneficio del subsidio a un buen 60% de la población que si podría pagar más por el consumo de los hidrocarburos. Para lograr este cometido es necesario levantar información complementaria para direccionar el subsidio hacia los más necesitados. Gran parte de la misma ya existe, pero está guardada por motivos políticos y electorales.

La indignación de la población, no es precisamente por la eliminación de cierto porcentaje de los subsidios, sino porque no se ha podido hasta ahora recuperar nada del dinero que la corrupción se llevó del país. Con los cálculos de la Comisión Nacional Cívica Anticorrupción, en el país se esfumaron US$ 35 mil millones de dólares en la década del correismo; en buenas cuentas, algo más de 20 años de subsidios. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.